martes, 13 de diciembre de 2011

Nuestra Señora de Guadalupe

Introducción

Todos los mexicanos conocemos el origen de la devoción a la Virgen de Guadalupe, ya que forma parte de la historia de nuestra patria, a partir de las apariciones de la Virgen a San Juan Diego (y a su tío Bernardino), en diciembre de 1531, la primera el día 9 y la última el día 12, y la inexplicable impresión de su maravillosa Imagen, que hoy veneramos, y que es nuestro mayor tesoro como nación. Aquí comentamos sólo algunos detalles de la Imagen, que nos pueden ayudar a incrementar nuestro agradecimiento a nuestro Padre Dios y a la misma Virgen María por su predilección por nuestro pueblo, manifestado en este hecho.

La tilma o ayate de San Juan Diego en que está impresa la Imagen.

Es una tela de ixtle, fibra procedente del maguey, burdamente tejida, que usaban los naturales para cubrirse o para cargar cosas. Su máxima duración normal, según se ha comprobado, no supera los 20 años. Sin embargo, la Imagen ha durado estampada hasta la fecha por 480 años sin deteriorarse, a pesar de haber estado expuesta por más de 116 años sin protección, al salitre del Lago de Texcoco, al tocamiento de miles de manos, veladoras, objetos religiosos, etc.

Originalmente el ayate constaba de tres piezas cosidas entre sí. La Imagen está plasmada sólo en dos de esas piezas, que están unidas por un sencillo hilo, cuya costura vertical pasa por en medio de la imagen, y constituye el centro de lo que los pintores llaman la «proporción aurea» (dorada), y que consiste en los trazos geométricos que todo pintor traza en borrador antes de iniciar su pintura, para que ésta quede bien proporcionada. El ayate mide 1,75 m x 1,05 m, y la estatura de la Virgen es de 1,45 m y corresponde a una jovencita de 16 años, en estado de embarazo. Se ha comprobado constantemente desde hace muchos años que los insectos y el polvo son repelidos por la Imagen. En otras épocas, pasaron muchos años sin abrir el nicho, y se encontraron los marcos y el cristal llenos de polvo, pero la Virgen inexplicablemente estaba y ha estado siempre totalmente limpia.

¿Pintura o impresión?      

Ningún pintor hubiera elegido una tela tan burda como el ayate para realizar una pintura, y, sobre todo, una obra tan detallada y tan maravillosa como lo es la Imagen Guadalupana, ni tampoco se le hubiera ocurrido a nadie utilizar para ello dos lienzos unidos entre sí por una costura mal hecha, ya que toda pintura se plasma en lienzos de una sola pieza.

Asimismo, todos los pintores, antes de empezar a pintar un cuadro, le dan a la tela la preparación necesaria para evitar que los colores, al caer directamente sobre la tela, se corran. Esta preparación se llama aparejo, y en el caso de una tela tan burda como el ayate, este aparejo hubiera resultado absolutamente indispensable; lo maravilloso es que el ayate no tiene ninguna preparación.

Por otro parte, el famoso pintor mexicano Miguel Cabrera, que examinó la Imagen con todo detenimiento varias veces en el siglo XVIII, afirmó que según él, parecía que en esta obra se emplearon cuatro técnicas:
-          Al óleo, en el rostro y manos
-          Al temple, en la túnica y en el ángel
-          Al aguazo en el manto
-          Al fresco en los rayos

El mismo Miguel Cabrera, indicó que nunca ningún pintor había intentado semejante combinación, por parecer absurda. Después de exámenes constantes a lo largo de siglos, se ha demostrado que en la imagen no hay absolutamente huellas de pincel, ni de preparación alguna. Se puede afirmar con certeza que no se trata de una pintura, sino de una impresión plasmada en el ayate de manera inexplicable.

Los Ojos de la Virgen

En el año 1929, el fotógrafo oficial de la Basílica de Guadalupe, Alfonso Marcué González, descubrió un rostro humano en los ojos de la Virgen de Guadalupe, descubrimiento que corresponde a una de las imágenes que los oftalmólogos llaman de Purkinge-Sansori (se llama así a las imágenes que todos percibimos en la córnea del ojo, que se reflejan invertidas en el cristalino que se encuentra detrás de ella).

Posteriormente, en 1951, el señor Carlos Salinas Chávez, descubrió en los ojos de la imagen un busto completo de un hombre, distinguiendo brazos y manos. El docror Eduardo Turati Alvarez afirma: «… observando el ojo derecho de la Imagen mediante el instrumento llamado oftalmoscopio, interponiendo cristales con diferentes poderes, se aprecia una sensación de profundidad de la imagen, y una sensación de curvatura de la superficie córnea, tal como sucede en la vida real…». Más tarde, en 1975, otro científico, el doctor José Aste, especialista peruano en computación, obtuvo imágenes digitalizadas de los ojos de la Virgen, y por medio de ellas descubrió los rostros de hasta doce figuras humanas que se reflejan en las pupilas de la Imagen. Hoy en día, en el Museo Guadalupano ubicado en la antigua Basílica, se muestran ampliaciones de estos estudios.

Las 46 estrellas del manto de la Virgen

Según cálculos del Instituto de Astronomía de la UNAM, el solsticio de invierno de 1531 (cuando la tierra está más alejada del Sol), tuvo lugar el 12 de diciembre de ese año a las 10:36, hora local, según el calendario juliano que se utilizaba en esa época, y que corresponde al 22 de diciembre del actual calendario gregoriano. Pues bien, con esos estudios se hizo la correlación de las 46 estrellas que aparecen en el manto de la Virgen, encontrándose que no están puestas al azar, sino que corresponden a las estrellas más brillantes de las 15 constelaciones en la posición que tenían en esa fecha.

La Virgen de pie en el centro de la luna

Es otro de los símbolos de esta imagen, ya que para nuestros antepasados, el centro de algo (u ombligo), era el punto de unión con la divinidad. La palabra “México” (en náhuatl Meztli-co), significa precisamente “en el centro de la luna”. Esta luna representa expresamente la visita de la Virgen a la ciudad de México, como mensajera del verdadero Dios por quien se vive.

El nombre de Guadalupe

La Virgen dijo al tío Juan Bernardino: «… así se nombraría, la perfecta Virgen Santa María de Guadalupe…». (Nicán Mopohua n.° 208). La palabra náhuatl exacta que dio la Virgen a san Juan Diego no la sabemos; sin embargo, los estudiosos han expresado que puede ser alguna de las siguientes: Tequatlaxopeuh 'vencedora del demonio', Tequatlanxopeuh 'la que pisa la serpiente', etc. Esta palabra sonó para los españoles como Guadalupe, que es un nombre de origen español, y corresponde a un pueblo del mismo nombre que ya existía en España, y así quedó para nosotros.

El cerro del Tepeyac

La Virgen seguramente tampoco escogió al azar este lugar para revelarse a San Juan Diego y pedir un templo donde quedarse entre nosotros y mostrarse Madre amorosa. Allí, en el Tepeyac, nuestros indígenas veneraban desde hacía mucho tiempo a la diosa Tonantzin, a quien llamaban madre de todos los dioses. Así, la Virgen de Guadalupe quiso sustituir, con su rostro de Dulce Niña que hablaba palabras blandas y corteses, con el rostro apacible de princesa náhuatl, como mensajera de un Dios bueno (que no pide corazones arrancados en vida), a una diosa a la que se representaba con dos caras, boca muy grande y ojos salidos.

El Nican mopohua

Es el escrito en que están narradas las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego, y el título corresponde a las dos primeras palabras con las que empieza, y que significan en náhuatl 'Aquí se cuenta...'. Fue escrito por el indio Antonio Valeriano, que fue alumno y después maestro del Colegio de Tlatelolco, donde los franciscanos educaban a los indígenas.

Conclusión

Ojalá y que nos surja el deseo de conocer cada día más profundamente todo lo relacionado con el mensaje de Tepeyac, no sólo para agradecer el amor de Nuestra Madre, sino para corresponder a ese amor, imitando su vida y sus virtudes que nos lleven a Jesús, a un verdadero encuentro con Dios. No podemos ser guadalupanos sin ser cristianos. La Virgen María de Guadalupe nos recuerda: “…¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y mi amparo? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?...”

Santa María de Guadalupe, Reina de México, salva nuestra Patria y conserva nuestra Fe.

Laus Deo Virginique Matri

lunes, 5 de diciembre de 2011

Jóvenes en la presencia de Dios

Rubén Darío Varela
El Diario del Otún (Pereira, Colombia)
11-09-19

Como es habitual todos los jueves a partir de las 9:00 p. m, Víctor Manuel Calderón, o más conocido cariñosamente como Piña, prepara el altar, el rosario y el equipo de sonido en la casa ubicada en la carrera tercera con calle 16, a la espera de empezar la jornada de vigilia con el grupo de oración que inició hace 19 años.

Y que según él, surgió con la aparición de la  Santísima Virgen María en El Jordán, desde entonces, Víctor Manuel empezó toda una misión en los caminos del Señor con su grupo de oración Nuestra Señora del Rosario, o el Grupo de Piña, con el que gracias a su ardua pero hermosa labor ha obtenido como resultado la congregación de alrededor de 40 personas, además de los 12 o 13 jóvenes que con su experiencia en el grupo ya empezaron su formación en el sacerdocio.

«Dios y la Virgen María nos traen paz, y por eso en nuestro grupo, los jóvenes que han sido drogadictos y homosexuales se han convertido en el camino de Dios. Además de la oración  hacemos retiros y jornadas de donación con niños pobres y especiales», dijo Víctor Manuel.



Los testimonios

Uno de los ejemplos de esa conversión tanto en el Señor como en la Santísima Virgen María es el testimonio de Jenny Alejandra Pisa, una joven que desde hace seis años asiste al grupo y en donde tomó la inspiración para llenar su vida de sentido y dedicarse a evangelizar, como actualmente lo hace en la parroquia San Marcos en el barrio Santa Isabel, en donde cuenta con un grupo de ocho niños, a quienes prepara espiritualmente para la Primera Comunión.

Además de haber participado en evangelizaciones en municipios risaraldenses como Apía, Guática y Quinchía y en barrios como El Dorado, La Unidad, San Fernando y La Unidad en Cuba, entre otros.

Sin embargo para los jóvenes que asisten a este grupo de oración, no solo encuentran la cercanía a Dios y la Santísima Virgen María a través de la oración, sino por medio de la danza.
Tal y como es el caso de Jovany Arcila, Carlos Vélez, Gustavo Aladino, Andrés García, la misma Jenny y Johana Alzate, quienes conforman el grupo de danzas del grupo llamado El Misterio de Nuestra Señora del Rosario, al cual pertenece desde hace dos años y medio y con el que se ha presentado en iglesias, novenas y otros actos religiosos.

«Para nosotros una danza, vale por tres oraciones. Cuando danzamos vestidos de blanco, significa la pureza, el azul en satín, representa la pureza de la Virgen María, el estar con mi novio en el grupo nos hace crecer espiritualmente», expresó Johana.

Por otro lado, Carlos Andrés Vélez Peláez, un estudiante de Español y Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira, es uno de los jóvenes más comprometidos con el grupo, no sólo para tener la presencia de Dios en su corazón, sino por la labor que realiza al trasmitir ese mensaje a los demás.

«Yo trato de llevar el mensaje a mis amigos y familia, acerca de que las drogas, el alcohol, el sexo y los demás vicios no calman la sed espiritual, en cambio Dios si llena todos esos vacíos», manifestó Carlos Andrés.
 
Las motivaciones

Además de buscar el consuelo de Dios, los testimonios de personas enfermas que gracias a la intervención de la oración han sido curadas, son otras motivaciones para los jóvenes incursionen en el catolicismo, como es el caso de Jovany López, un joven que desde hace tres años asiste al grupo y que ha encontrado la tranquilidad espiritual en esos testimonios.

«Mi vida ha cambiado mucho, antes tenía un sosiego, no tenía tranquilidad, el estrés era insoportable y uno estando aquí, aprende que si sigue pecando, ya es consciente de eso y nos ayuda a cambiar nuestra vida”, dijo Jovany.

Además de la jornada de la vigilia, la idea de trasmitir cada vez más el mensaje de la presencia de Dios, surgió con la idea de Víctor Manuel Calderón de crear una página web a principios del año 2008 con el apoyo de la Fundación Juan Pablo Segundo.

Hoy en día los fieles pueden encontrar los documentos religiosos que se estudian los jueves, como las oraciones de la Divina Voluntad, el Rosario de la Divina Misericordia, el Rosario de la Santísima Virgen y la vida de Luisa Picarreta, en internet. 
Luisa Picarreta

domingo, 4 de diciembre de 2011

Bienvenida, Luz de Maria para as nações



Me complace darle la bienvenida de hermana en Cristo Jesús a la persona que dirije el blog de la Virgen de Guadalupe cuya página es http://www.virgemdeguadalupe.blogspot.com/ Seguro estoy de que en su blog encontaremois mucho para compartir, sobre todo el amor a María y su búsqueda parra nuestra salvación



Laus Deo Virginique Matri

Gabriel Escobar Gaviria (Abel Méndez)

sábado, 12 de noviembre de 2011

Nuestra Señora en el metro de Medellín

En la estación Itagüí del metro de Medellín encontramos la un cuadro de María Auxiliadora De la pintora Ethel Gilmour de Uribe, ejecutado por Libardo Ruiz.




La Estación Itagüí es la ultima del Sur ende la línea A del metro su puente occidental comunica con el sector norte de Sabaneta donde existe uno de las santuarios a María Auxiliadora más visitados en el Valle del Aburrá, pero queda al sur de la estación y algo retirado de ella. Actualmente se está terminando una prolongación de la línea A que contempla dos estaciones al sur de la de Itagüí, una de las cuales, Sabaneta, estará más cerca del Santuario de María Auxiliadora.

Templos marianos



Cerca de la estación Itagüí y en el lado de Sabaneta está la iglesia de María Mediadora

Templos no marianos


Imagen de María auxiliadora en la capilla de la Curia Arquidiocesana en el tercer piso del Centro Comercial Villa Nueva cerca de la Estación Prado del metro de Medellín.

Nuestra Señora en los hogares



Entre la Estación Itagüí y el templo de María Mediadora en Sabaneta encontramos una imagen de María auxiliadora en un antejardín.

Virgen María Auxiliadora

Que tu Bendición santísima permanezca en mí noche y día,
en la alegría y en la tristeza,
en el trabajo y en el descanso,
en la salud y en la enfermedad,
en la vida y en la muerte y durante la eternidad.

OH Bendición de María Auxiliadora,
Dichoso quien te la pide, recibe y guarda,
y después de obtenerla aquí en la tierra
la lleve a su último suspiro como prenda de vida eterna.

Nuestro Auxilio esta en el nombre del Señor que hizo el cielo y la tierra.

Virgencita María Auxiliadora,
Acompáñame en mis viajes, en mis trabajos,
y protégeme de males y enfermedades.

María Auxiliadora,
Dame tu santísima Bendición Tú y Tu Santo Hijo,
para mí y para cada uno de mis familiares,
en este día y todos los días de mi vida,

Amén.

 

María auxiliadora:



 

María Mediadora:


sábado, 5 de noviembre de 2011

A los lectores

Queridos amigos lectores

A pesar de que llevaba más de un mes sin ponerle algo al Blog Mariano, hoy me llevé una grata sorpresa porque encuentro que ya se ha abierto en partes diferentes de Envigado. Las estadísticas que se leen en el icono del mapamundi arrojan varias sorpresas:

En mi país me han abierto ya en tres departamentos (de 32); en el mío, Antioquia, me han abierto en Envigado (que son las aperturas mías), en Medellín y en Rionegro, otros municipios que funcionan por Edatel aparecen como si fueran de Medellín. Los otros departamentos son Cundinamarca (donde está la Capital, Bogotá) y Risaralda.

Por fuera de mi país me han abierto en Estados Unidos de América, en México, en España, en India y en Perú.

Claro que este mensaje no lo voy a repetir a medida que vayan aumentando los sitios de apertura. Nos aburriríamos todos. Sólo es porque las nuevas aperturas que hoy vi me dieron ánimo para seguir buscando motivos acerca de la Virgen María, madre de Dios y madre nuestra, y hacer las entradas más frecuentes.

Como algunos ya saben, son tres mis blogs, este es el tercero y lo abrí el 12 de julio de este año y se refiere a Nuestra Señora la Virgen maría, en todas sus advocaciones, claro que como ex alumno salesiano, tengo mis preferencias por María Auxiliadora.

El primero se llama Blog de don Abel y lo abrí el 24 de junio de 2008, hace tres años y cuatro meses. Es dedicado al correcto uso del idioma español.

El segundo se llama Los Gavirias de Sopetrán, abierto el 18 de diciembre de 2009. Es dedicado al diario acontecer del pueblo donde nací y donde nacieron muchos de mi familia materna.

Ahí les puse los enlaces por si quieren conocerlos.

En este mensaje no me despido porque deseo tenerlos conmigo por el resto de mis días, para que juntos agradezcamos al Señor Jesús el habernos cedido en la Cruz a su Santísima Madre para que fuera la Madre de todos nosotros.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Rosario 1

Una leyenda cuenta que un hermano lego  de la Orden de los Dominicos, no sabía leer ni escribir, por lo que no podía leer los Salmos, como era la costumbre en los conventos de la época.


Entonces, cuando terminaba sus labores por la noche (él era el portero, el barrendero, el hortelano, etc.) se iba a la capilla del convento y se hincaba frente a la imágen de la Virgen María, y recitaba 150 avemarías (el número de los salmos), luego se retiraba a su celda a dormir.

Por la mañana, de madrugada, se levantaba antes que todos sus hermanos y se dirigía a la capilla para repetir su costumbre de saludar a la Virgen.


El hermano superior notaba que todos los días, cuendo llegaba a la capilla para celebrar las oraciones de la mañana con todos los monjes, había un exquisito olor a rosas recién cortadas y le dió curiosidad, por lo que preguntó a todos quién se encargaba de adornar el altar de la Virgen tan bellamente, recibió como respuesta que ninguno lo hacía ni los rosales del jardín no se notaban faltos de sus flores.

El hermano lego enfermó de gravedad; los demás monjes notaron que el altar de la Virgen no tenía las rosas acostumbradas, y dedujeron que era el hermano enfermo el que ponía las rosas. Pero ¿cómo? Nadie le había visto nunca salir del convento, ni sabía que comprar las bellas rosas.

Una mañana les extrañó que se había levantado pero no lo hallaban por ninguna parte.

Al fin, se reunieron el la capilla, y cada monje que entraba quedaba asombrado, pues el hermano lego estaba arrodillado frente a la imágen de la Virgen, recitando extasiado sus avemarías, y a cada una  que dirigía a la Señora, una rosa aparecía en los floreros. Así al terminar sus 150 saludos, cayó muerto a los pies de la Virgen.

Con el correr de los años, Santo Domingo de Guzmán, por revelación de la Saantísima Virgen, dividió las 150 avemarías en tres grupos de 50, y los asoció a la meditación de la Biblia: Los Misterior Gozosos, los Misterios Dolorosos y los Misterios Gloriosos, a los cuales el Beato Juan Pablo II añadió los Misterios Luminosos.


Cuando cargas tu Rosario, es un dolor de cabeza para Satanás.


Cuando usas tu Rosario, Satanás es abatido


Cuando él te ve rezando el Rosario, se desvanece.

Vamos a Rezar el Rosario cada vez, de manera de mantenerlo desvanecido.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Vándalos no dejan en paz a la Virgen de La Presidenta

EN EL ÚLTIMO año atacaron cuatro veces a la Virgen del parque de La Presidenta, a la que con tanto fervor le rezan los fieles desde hace más de tres años. Sus devotos piden más seguridad para la imagen.
Camila Mesa Aristizábal | Medellín | Publicado el 23 de septiembre de 2011


Jaime Pérez Munévar Y Archivo | Luis Eduardo Agudelo es fiel devoto de la Virgen y, como tal, muy orgulloso fue a devolverla a su lugar con su compañero Gustavo Navarro, coleccionista de imágenes religiosas que donó a María Auxiliadora, la nueva Virgen de La Presidenta.
 Aburridos, tristes y con el alma partida se encuentran algunos de los habitantes de El Poblado quienes sufrieron con los cuatro ataques de vandalismo que recibió, en el último año, la Virgen de La Presidenta, como ellos suelen llamar la imagen que se alza en medio del parque que lleva ese nombre.

Nadie sabe cuándo ni quién la instaló por primera vez. Se conoce con certeza es que por segunda vez la tuvieron que remplazar, debido a constantes agresiones por parte de inescrupulosos que no respetan la religión y mucho menos a los creyentes que, con fervor, se acercan a ella para orar mañana, tarde y noche.

Cuentan algunos vecinos del sector que en octubre del año pasado atentaron por primera vez contra la Virgen, en ese entonces La Milagrosa.

A altas horas de la noche, cuando no había vigilancia en el parque, le echaron esperma y le pintaron el rostro y el cuerpo con dibujos obscenos.

Un policía que nos pide reserva de su nombre señala que en noviembre estaba recibiendo el turno de la madrugada y halló la gruta de la Virgen vacía.

«Encontré la imagen sin cabeza ni pies en la quebrada aledaña. Y por la devoción que mi compañero y yo le profesábamos la recogimos de ahí y compramos una nueva, la Virgen de Fátima, que nos costó 180 mil pesos. Nos dolió porque nosotros la queríamos mucho, era nuestra compañía».

Gustavo Navarro es un fiel coleccionista de imágenes religiosas, y desde que se enteró de que a la Virgen de La Presidenta le estaban haciendo daño, se encargó de su permanencia en este sitio.

Él considera que el daño que le han hecho a la Virgen es infame. Recuerda con dolor una vez que fue al parque y no la encontró porque la habían arrancado de la base.

El pasado lunes le pintaron bigote azul y la volvieron a descabezar. Por eso, ayer Gustavo remplazó de nuevo la imagen por una María Auxiliadora de su colección y aseguró que si le toca poner 50 más, lo hará.

«Mientras esté vivo voy a venir a cambiar la Virgen las veces que sea necesario o hasta que la comunidad o el Municipio reúna recursos para elaborarle unas rejitas, de modo que no la vuelvan a maltratar».

El padre Julio Jaramillo, director de la Fundación Bertha Martínez de Jaramillo, opina que la Virgen, como ícono sagrado, merece respeto, se debe cercar lo antes posible y buscarle la entidad o iglesia correspondiente. «Me preocupa que esa situación se convierta en motivo de conflicto entre los devotos y los indolentes que le están haciendo daño a la imagen», apuntó el sacerdote.

En el último mes la seguridad del parque ha disminuido para sus fieles visitantes, quienes sienten miedo de asistir solos y altas horas de la noche por no sentirse acompañados por la Policía.

Al respecto, el subteniente Jeison A. Dulce, comandante (e) de la estación Poblado, afirma que la seguridad se ha reforzado en las últimas dos semanas con motos, un agente en semana y otro las 24 horas los fines de semana.

También promete que en menos de 15 días habrá un CAI en el parque para que la comunidad pueda sentirse más tranquila.


El Colombiano 11-09-26

No solo por lo que significa como ofensa al credo y a las costumbres católicas, nos molesta la "racha de ataques" a la Virgen del parque del barrio La Presidenta.

Se registran cuatro agresiones: en octubre, noviembre y diciembre de 2010. Y ahora, otro más, este mes.

Los vecinos del sector se encuentran muy tristes por la actitud de quienes insisten en deslucir la virgencita.

Dibujos obscenos, bigotes, golpes y partes arrancadas son parte de los daños.

Se trata de acciones que hieren la devoción de los habitantes del barrio, quienes hacen esfuerzos permanentes por recuperarla tras cada ataque de los vándalos.

Nos permitimos llamar la atención para que los desadaptados se detengan, pero también para que la Policía actúe.

lunes, 12 de septiembre de 2011

El dulce nombre de María



El hecho de que la Santísima Virgen lleve el nombre de María es el motivo de esta festividad, instituida con el objeto de que los fieles encomienden a Dios, a través de la intercesión de la Santa Madre, las necesidades de la iglesia, le den gracias por su omnipotente protección y sus innumerables beneficios, en especial los que reciben por las gracias y la mediación de la Virgen María. Por primera vez, se autorizó la celebración de esta fiesta en 1513, en la ciudad española de Cuenca; desde ahí se extendió por toda España y en 1683, el Papa Inocencio XI la admitió en la iglesia de occidente como una acción de gracias por el levantamiento del sitio a Viena y la derrota de los turcos por las fuerzas de Juan Sobieski, rey de Polonia. Esta conmemoración es probablemente algo más antigua que el año 1513, aunque no se tienen pruebas concretas sobre ello. Todo lo que podemos decir es que la gran devoción al Santo Nombre de Jesús, que se debe en parte a las predicaciones de San Bernardino de Siena, abrió naturalmente el camino para una conmemoración similar del Santo Nombre de María.

jueves, 8 de septiembre de 2011

La Natividad de Nuestra Señora

Fiesta de la Natividad de la bienaventurada Virgen María, de la estirpe de Abrahán, nacida de la tribu de Judá y de la progenie del rey David, de la cual nació el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la humanidad de la antigua servidumbre del pecado.

En este día se celebran muchas advocaciones marianas: las vírgenes "encontradas": Nuestra Señora de Nuria, Nuestra Señora de la Caridad, Nuestra Señora de Cisa, Nuestra Señora del Coro, Nuestra Señora de Covadonga, Nuestra Señora de la Gracia, Nuestra Señora de Llanos, Nuestra Señora de Montserrate, Nuestra Señora de Nazaret, Nuestra Señora del Pino, Nuestra Señora de San Lorenzo, Nuestra Señora de Setecilla, Nuestra Señora del Socorro, Nuestra Señora de Soterraña, Nuestra Señora de Victoria...



Oración de la Natividad de Nuestra Señora 


Qué grande gozo e incomparable alegría debe tener todo el mundo el día de vuestro sagrado nacimiento, ¡oh niña benditísima! pues con la luz que vos, como alba divina, le trajisteis, se bañó de nueva claridad y comenzó a respirar! A toda la Santísima Trinidad alegrasteis con vuestro nacimiento; al Padre por haber nacido su dulce esposa, al Hijo porque habías de ser su Madre, y al Espíritu Santo porque erais su templo, y por su virtud habíais de concebir en vuestro vientre virginal al Verbo Eterno. Los santos patriarcas vieron en este día cumplidos sus deseos; los profetas acabadas aquellas sombras y figuras debajo de las cuales tantas veces os dibujaron y pintaron, los ángeles su Reina y Señora, y los hombres de honra, ornamento y gloria de todo el linaje humano; y finalmente, todos los judíos y gentiles, justos y pecadores tienen hoy causa de particular regocijo, por haber salido a luz la que había de darnos al que es luz y vida del mundo.

Vos, niña gloriosa, nacisteis hoy la más linda, la más bella y hermosa y más adornada de gracias que ninguna pura criatura. Porque así como vuestro precioso Hijo os fue muy parecido en el ser natural como hijo a su madre, así vos fuisteis muy semejante a vuestro Hijo en el ser de gracia, en la cual él era vuestro Padre; y así convino que en el alma y en el cuerpo no hubiese cosa criada que con vos se pueda comparar. Vos sois la segunda Eva y madre de los vivientes que vivirán para siempre, vos más dichosa que Sara, más prudente que Rebeca, más hermosa que Raquel, más fecunda que Lia, más excelente que María hermana de Moisés y Aaron, más sabia que Débora, más fuerte que Judíth, más graciosa que Ester, más humilde que Abigail, más casta que Susana. Porque sois aquella mujer vestida de sol y coronada de estrellas, que tiene la luna debajo de sus pies, y aquel santuario que Dios hizo para habitar en él, y aquel arca fabricada de madera de Setin, y forrada por dentro de oro purísimo, que son todas las virtudes con que Dios os adornó.

Dios os salve, María suavísima, hija sois de Eva, mas para reparar las miserias de Eva; hija sois de hombre, mas madre de Dios; virgen sois, mas no sin fruto; fecunda sois, mas sin detrimento de vuestra pureza virginal. Dios os salve, Virgen sacratísima, tálamo del Esposo celestial, templo de la sapiencia increada, sagrario del Espíritu Santo, huerto de delicias, paraíso de deleites, vena de aguas vivas, y depositaria de todas las gracias y dones de Dios, y singular entre todas las criaturas; pues no hay cosa que os iguale, y todo lo que tiene ser está sobre vos o debajo de vos, porque Dios solamente es sobre vos, y todo lo que no es Dios está debajo de vos. Desde este punto y desde esta hora en que salisteis al mundo para bien del mundo yo os reconozco y tomo por Señora mía, y os doy el parabién y vasallaje como a Reina soberana del cielo y de la tierra, y madre de mi Señor Jesucristo. Vos, Virgen purísima y niña sacratísima, tomadme por esclavo perpetuo y de vuestro Hijo benditísimo, para que yo con verdadero y santo gozo me goce hoy de vuestro glorioso nacimiento. Amén.

domingo, 14 de agosto de 2011

La Virgen del Carmen

P. Hernando Uribe Carvajal, OCD.
Tomado de El Colombiano (10-07-16)

En un papiro antiguo apareció esta carta: “Te comunico, madre, que estoy desnudo. No sabes cuánto he sufrido desde que me alejé de ti. Te conjuro a que te reconcilies conmigo. Sin ti no puedo vivir. Te amo.”

El vestido está relacionado con la desnudez. Como el alimento y el techo, el vestido es condición primordial de la existencia humana. Saberse vestir es un arte. Hasta un andrajo se puede llevar con elegancia. Hay gente que tiene el divino arte de elegir el vestido, de saberse vestir.

Los creyentes honran a la Virgen del Carmen llevando su escapulario, el vestido que ella les dio para llevar sobre pecho y espalda. El vestido es parte del que lo lleva. La Virgen del Carmen escogió este vestido para sus hijos. El vestido es ella. De ella se viste el que se lo pone.

El vestido cubre la desnudez, la del cuerpo y la del alma. A María le interesan ambas por igual. Le encanta ver bien vestidos a sus hijos, sus amigos. El escapulario es la memoria de su amor, de su amistad.  
Hay vestidos divinos. Dan a quien los lleva un porte señorial, un aire de otro mundo. San Pablo decía a sus amigos: «Revístanse de nuestro Señor Jesucristo» (Rom 13, 14). Dios es el vestido perfecto, el vestido que el hombre necesita para ser igual a sí mismo. Cubre toda desnudez. Quien se viste de Dios se vuelve divino.

San Juan de la Cruz canta:

«Y yéndolos mirando
»con sola su figura 
»vestidos los dejó de hermosura...
»El Verbo no sólo hermoseó las criaturas en parte, más aún, las dejó vestidas de hermosura y dignidad».

Él mismo es la hermosura y dignidad con que se visten.
Vestido es ropaje, símbolo de lo que lleva por dentro el que se lo pone. Indica sus buenos o malos sentimientos. La Virgen del Carmen nos dejó el escapulario como invitación a cultivar los buenos sentimientos y a evitar los malos.

Son malos los sentimientos que hacen daño, como la tristeza, la amargura, la desconfianza, la desilusión, la ira, la envidia, la venganza, la rabia, el odio, la pereza. Ropaje que nunca debemos utilizar porque nos afea, nos quita la salud, nos mata. Santa Teresa es maestra al enseñar: «Nada te turbe, nada te espante».

Precioso, divino el vestido de los buenos sentimientos. La alegría, la confianza, la fortaleza, la paciencia, la acogida, la comprensión, la generosidad, el perdón, y como fundamento de todos, el amor, el ropaje que a todo ser humano le cae bien. El vestido de los hijos de la Virgen del Carmen.

viernes, 5 de agosto de 2011

El dogma que cumplió 60 años

EL DOGMA DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN
RODOLFO VARGAS RUBIO

El Año de 1950 puede ser considerado el vértice y punto culminante del pontificado del venerable Pío XII. Era año jubilar y los peregrinos afluían a Roma en muchedumbres sin precedentes, venidas quizás porque en la capital del Papado veían la única roca de estabilidad y el único puerto de seguridad después que en el curso de la terrible guerra que acababa de desangrar se habían perdido todos los referentes humanos. La voz del Vicario de Cristo se había alzado con una altísima autoridad moral y era respetada y escuchada hasta por los líderes políticos y religiosos y los pueblos ajenos al catolicismo. La Iglesia mostraba una vitalidad y dinamismo enormes: gran florecimiento de vocaciones, aumento constante de la práctica dominical en los fieles, surgimiento de nuevas formas de vida consagrada y apostolado, difusión sin precedentes de las misiones católicas en el mundo entero, un renovado interés por la sagrada liturgia… Cierto es que este panorama alentador ofrecía algunas sombras (empezaba a insinuarse la contestación teológica del magisterio, algunos sectores del clero se comenzaban a ideologizar, el peligro de caer en la rutina y en la instalación en la comodidad de una religiosidad puramente formal se cernía sobre no pocos fieles), pero los aspectos más visibles eran los positivos.
Fue en ese año y en ese contexto cuando el 1º de noviembre el Romano Pontífice definía solemnemente ante más de ochocientos obispos venidos de todas partes y una multitud de cientos de miles de fieles congregados en la Plaza San de San Pedro el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen, corolario del dogma de la Inmaculada, que cien años antes había proclamado otro Pío, el nono de su nombre. El papa Pacelli pronunció las palabras que se grabarían con letras indelebles en las Actas del Magisterio solemne de la Iglesia:

Quapropter, postquam supplices etiam atque etiam ad Deum admovimus preces, ac Veritatis Spiritus lumen invocavimus, ad Omnipotentis Dei gloriam, qui peculiarem benevolentiam suam Mariae Virgini dilargitus est, ad sui Filii honorem, immortalis saeculorum Regis ac peccati mortisque victoris, ad eiusdem augustae Matris augendam gloriam et ad totius Ecclesiae gaudium exsultationemque, auctoritate Domini Nostri Iesu Christi, Beatorum Apostolorum Petri et Pauli ac Nostra pronuntiamus, declaramus et definimus divinitus revelatum dogma esse : Immaculatam Deiparam semper Virginem Mariam, expleto terrestris vitae cursu, fuisse corpore et anima ad caelestem gloriam assumptam”.

“Por tanto, después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces e invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para acrecentar la gloria de esta misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, por la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y por la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma de revelación divina que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste”. (Bula Munificentissimus Deus, 44; Denz. 3903).
¿Cómo se llegó a la definición del cuarto dogma mariano? En realidad se trataba de una creencia constante del pueblo fiel documentada al menos desde el siglo V. Tan arraigada estaba en la fe de las naciones que en 1638 el rey Luis XIII de Francia no dudó en consagrar su reino a la Santísima Virgen bajo el misterio de su Asunción, declarándola su patrona y protectora y mandando que el 15 de agosto de cada año se celebrase su fiesta con solemne pompa. A nivel teológico, el gran impulso lo recibió la doctrina de la Asunción de los estudios suscitados con ocasión de la proclamación de la Inmaculada Concepción por el beato Pio IX, que inauguró la era de la llamada Mariología científica moderna. El tratado de Beata no había sido hasta el siglo XVI –cuando san Pedro Canisio y Francisco Suárez fundaron la Mariología positiva y especulativa– una disciplina tratada sistemáticamente y con autonomía, sino que se la estudiaba como parte de sumas teológicas. Ni qué decir tiene que un tratado específico sobre la Asunción era inexistente. Por otra parte, los libros especialmente dedicados a la Madre de Dios eran más obras de mística y de piedad que de rigor científico, convirtiéndose en el siglo XVII en magnas y barrocas creaciones que produjeron un efecto de repulsa racionalista y minimalista (como la Mariologie del jesuita Théophile Raynaud).
La profundización en la reflexión teológica sobre el gran privilegio de la Inmaculada a que dio lugar la definición de la Inmaculada mostró la conexión entre este misterio y el de su Asunción corporal a los cielos. Si la Inmaculada Concepción representa el estadio inicial de la existencia terrena de María, su gloriosa Asunción representa su estadio final, el culmen lógico del desarrollo progresivo de su plenitud de gracia y de su santidad. Fue precisamente alrededor de 1854, año de la definición inmaculista, cuando se manifestó con fuerza el movimiento asuncionista, el cual fue iniciado, por una parte, fray Jorge Sánchez, obispo del Burgo de Osma, en 1849 y, por otra, san Antonio María Claret, confesor de doña Isabel II, en 1863. Esta reina de España solicitó oficialmente al Papa la definición del dogma de la Asunción (petición que sería renovada, tras la restauración de la monarquía, por la reina regente doña María Cristina y más tarde por el proprio rey don Alfonso XIII).
Concomitantemente, aparecieron las primeras ediciones críticas de los Apócrifos relativos a la Asunción (que tanta importancia habían tenido en el desarrollo de esta creencia): en 1865 el orientalista William Wright publicó en Londres Contributions to the apocryphal literature of the New Testament (que le sirvió para su ensayo The Departure of my Lady Mary from this World del mismo año) y en 1866 el biblista Constantin von. Tischendorf sacó a la luz Apocalypses apocryphae. A partir de esta época la Teología asuncionista se fue abriendo paso con cada vez mayor brío, sobre todo gracias a las encíclicas marianas de los Papas, especialmente las de León XIII, y a los Congresos Mariológicos, que comenzaron a multiplicarse y que fomentaron, además, un movimiento paralelo a favor de la doctrina de la Mediación universal (la cual, a su vez, implicaba, la de la Corredención). Entre los escritos sobre la Asunción aparecidos desde entonces cabe citar, entre muchos otros, los del cardenal Benito Sanz y Forés, Alfonso M. Janucci, Léon Gry, Domenico Arnaldi, Mauricio Gordillo, Henri Jalaber, Olav Sinding, Luigi Vaccari, Joseph Tanguy, I. Wiederkehr, Guido Mattiusi, B.-H. Merkelbach, A.-E. Naegel, Joseph Plessis, François-Xavier Godts, Dom Paix Renaudin, Corentin Legrand, Dom A. Willmart, Andrés Ocerín de Jáuregui, P.I. Toner y Rudolph Willard.
En general la cuestión no se planteaba en términos de si hubo o no Asunción psicosomática de María a los cielos (los autores estaban de acuerdo en afirmarla); el verdadero meollo consistía en hallar el nexo con la tradición apostólica de una creencia cuyas fuentes testimoniales más antiguas databan sólo del siglo V y a través de los libros apócrifos. La definibilidad del dogma, en efecto, dependía de que se considerase a este misterio como parte del depósito revelado (por eso algunos autores como Bernhard Poschmann y Berthold Altaner, que no lo veían de ese modo, lo reducían a la categoría de sententia pia). Por otra parte, la Asunción implicaba un tema conexo, a saber el de la inmortalidad de la Santísima Virgen, es decir, si María había subido a los cielos en cuerpo y alma previa su muerte y resurrección o si no había pasado por ese trance (lo que suponía su transformación en cuerpo glorioso sin mediar separación de alma y cuerpo). Fue en este contexto en el que apareció en 1944 el importante tratado de fr. Martin Jugie, religioso asuncionista (1878-1954), que lleva por título La mort et l’Assomption de la Sainte Vierge. Étude histórico-doctrinale (Tipografía Vaticana).
El P. Jugie sostenía, en primer lugar, que los apócrifos, en razón de ser relatos plagados de elementos fantasiosos y hasta inverosímiles, no podían ser tenidos como testimonio fiable de una tradición anterior que, sin duda, existió en forma oral en un círculo restringido en torno al apóstol san Juan. Dado, pues, que no se podía hallar el vínculo directo con la Sagrada Escritura y la Tradición en apoyo de la Asunción, proponía que se procediese con ella como con una canonización, la cual goza de certeza dogmática y toca el campo de lo infalible sin que se recurra al argumento de la Revelación. En cuanto a la cuestión de la inmortalidad de la Virgen, nuestro autor, sin defenderla claramente, mostraba que durante los cinco primeros siglos del cristianismo (es decir, antes de la aparición de los Apócrifos de la Asunción) no se tenía por cierto el hecho de que la Virgen hubiera muerto. Los dos únicos padres que abordaron directamente el tema fueron los palestinenses san Epifanio de Salamina (para ponerlo en duda) y Timoteo de Jerusalén (para negarlo). Además, la Iglesia, al establecer la primitiva fiesta de la Memoria de Santa María (la del 15 de agosto) no hizo mención alguna de él. Que después se haya llegado a afirmarla y creerla generalmente (al punto que en Oriente se celebra la Dormición de la Virgen) es resultado de la difusión de los apócrifos, que suponían que el modo más natural de abandonar el mundo era la muerte.
Al paso del P. Jugie salió en 1946 el franciscano dálmata Carlos Balic (1899-1977), quien en su largo artículo De definibilitate Assumptionis B. Mariae Virginis in coelum (publicado en 1946 en la revista del Antonianum de Roma) revaloriza el testimonio de los apócrifos de la Asunción, juzgando hipercrítico el juicio que le merecen al P. Jugie. Para Balic, si bien es cierto que tales escritos están llenos de fantasía, ello no es óbice para considerar que contienen un núcleo de la verdad transmitida por la tradición, del mismo modo como acaece con otros evangelios apócrifos, como los de infancia o protoevangelios, tributarios de la segura tradición lucana aunque no divinamente inspirados. Además, no es posible pensar en un estallido repentino de la creencia en la Asunción, que habría surgido por una suerte de generación espontánea sin una tradición previa que la sustentase. Bajo la exuberancia propia de los escritos apócrifos se esconde sin duda una creencia antigua y venerable. En cuanto a la muerte de la Santísima Virgen, el franciscano prefiere la opinión que sostiene que, aunque inmortal de derecho, la Madre de Dios murió de hecho por mejor asimilarse a su Divino Hijo el Redentor.
La definición dogmática pronunciada por el venerable Pío XII esclareció infaliblemente el primer aspecto de la cuestión de la Asunción; no así el segundo, que dejó, como materia opinable, a la disputa de los teólogos. En efecto, a lo largo de la bula Munificentissimus, el Papa ofrece algunos argumentos que muestran una conexión con la revelación, aunque ésta no se encuentre explícita ni en la Escritura ni en la Tradición primitiva. Se trata del llamado “revelado implícito” (como es el caso del número septenario de los Sacramentos, por ejemplo) y lo ve básicamente en el sensus fidelium, en el testimonio de la sagrada liturgia y en el de algunos Santos Padres, principalmente san Juan Damasceno y san Germán de Constantinopla. Pero, para evitar el peligro de que elsensus fidelium, de ser testimonio pasase a ser visto erróneamente como fundamento del dogma, el Papa recurre al testimonio de la Sagrada Escritura interpretada por la tradición eclesiástica representada por los principales teólogos escolásticos antiguos y modernos, que prueban la verdad de la Asunción. En lo que se refiere a la inmortalidad de la Virgen, separa el Romano Pontífice lo que constituye el hecho de la Asunción (materia del dogma) de las circunstancias en que se produjo (es decir, con muerte y resurrección previa o con transformación directa en cuerpo glorioso sin pasar por la muerte). Por eso, al definir el dogma cuidó al extremo las palabras y proclamó infaliblemente que María había subido en cuerpo y alma a los cielos “una vez cumplido el curso de su vida terrena” (“expleto terrestris vitae cursu”), sin especificar el modo cómo ese curso llegó a su término.
En cuanto a la historia externa del dogma, queda decir que el papa Pacelli había dirigido a los obispos católicos de todo el mundo la encíclica Deiparae Virginis de 1º de mayo de 1946, pidiéndoles su parecer sobre si era oportuna en su opinión una definición dogmática de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos. De esta manera respondía no sólo a un impulso que le dictaba su inequívoca devoción mariana (desde 1903 pertenecía a “Congregación de Nobles del Santísimo Sacramento y de la Asunción de Nuestra Señora” erigida en Roma), sino a la petición en tal sentido firmada por más de ocho millones de fieles que le habían hecho llegar. La contestación de los prelados fue abrumadoramente afirmativa: sólo seis de entre los 1.181 consultados manifestaron alguna reserva. La prevista definición recibió la ratificación final de los cardenales reunidos en consistorio semipúblico el 30 de octubre de 1950, es decir, dos días antes de que se verificase el acto. En tal ocasión el venerable Pío XII dijo que “el coro admirable y prácticamente unánime de pastores y fieles profesaban la misma fe y pedían la misma cosa como sumamente deseada por todos” y “como toda la Iglesia Católica no puede engañar ni ser engañada, tal verdad, firmemente creída ha sido revelada por Dios y puede ser definida con Nuestra suprema autoridad”. Esa misma tarde y en los dos días sucesivos, el Papa fue testigo, durante su paseo por los jardines vaticanos, de la reproducción del milagro de Fátima, como si se tratara de una confirmación celeste de la proclamación dogmática. La vinculación de Eugenio Pacelli con el misterio de Fátima es sugestiva: recuérdese que su consagración episcopal por el papa Benedicto XV tuvo lugar el 13 de mayo de 1917, día en que se produjo la primera de las apariciones.
Así como la definición de 1854 propició y favoreció la de 1950, ésta produjo un desarrollo tal de los estudios mariológicos en la siguiente década que se llegó a postular la definición de otros dos dogmas marianos: el de la Corredención de la Virgen y el de la Mediación universal de las gracias. El año santo mariano de 1954 y los congresos marianos nacionales e internacionales que se sucedieron (como el importantísimo congreso nacional de Zaragoza de 1954) favorecieron ese desarrollo, que, inopinadamente se vio truncado por la corriente minimalista que había empezado a insinuarse en ciertos ambientes y que prevaleció en el aula conciliar al negar a la Virgen un esquema propio. Hoy en día una noción falsa de ecumenismo constituye el principal obstáculo para el avance de dichas doctrinas marianas, cosa que el venerable Pío XII hubiera estado bien lejos de imaginar.

martes, 2 de agosto de 2011

Nuestra Señora en los medios de transporte

Nuestra Señoradel Carmen

María, Auxilio de los Cristianos

Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción

Nuestra Señora del Carmen

La Medalla Milagrosa

Nuestra Señora en el metro de Medellín

Nuestra Señora de la Asunción
en la estación Envigado de la línea A

Nuestra Señora de Fátima
en la estación Industriales de la Línea A. 
 

Nuestra Señora de los Dolores (La Dolorosa) 
en la estación Floresta de la líne B