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viernes, 14 de septiembre de 2012

 

Los siete dolores de María Santísima


«Y a ti, Madre, una espada de dolor te atravesará el corazón...»
(Lu 2, 35)



Explicación de la Devoción y Oración

Devoción


Siempre los cristianos han aprendido de la Virgen a mejor amar a Jesucristo. La devoción a los Siete Dolores de la Virgen María se desarrolló por diversas revelaciones privadas.
 
La Virgen comunicó a Santa Brígida de Suecia (1303-1373):
«Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios».
Nuestra Señora prometió que concedería siete gracias a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Ave Marías mientras meditan en sus lágrimas y dolores:

1. «Yo concederé la paz a sus familias».
2. «Serán iluminadas en cuanto a los divinos Misterios».
3. «Yo las consolaré en sus penas y las acompañaré en sus trabajos».
4. «Les daré cuanto me pidan, con tal de que no se oponga a la adorable voluntad de mi divino Hijo o a la salvación de sus almas».
5. «Los defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo infernal y las protegeré cada instante de sus vidas».
6. «Les asistiré visiblemente en el momento de su muerte y verán el rostro de su Madre».
7. «He conseguido de mi Divino Hijo que todos aquellos que propaguen la devoción a mis lágrimas y dolores, sean llevadas directamente de esta vida terrena a la felicidad eterna ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo será su consuelo y gozo eterno».

Según San Alfonso María Ligorio, Nuestro Señor reveló a Santa Isabel de Hungría que Él concedería cuatro gracias especiales a los devotos de los dolores de Su Madre Santísima:

1. Aquellos que antes de su muerte invoquen a la Santísima Madre en nombre de sus dolores, obtendrán una contrición perfecta de todos sus pecados.
2. Jesús protegerá en sus tribulaciones a todos los que recuerden esta devoción y los protegerá muy especialmente a la hora de su muerte.
3. Imprimirá en sus mentes el recuerdo de Su Pasión y tendrán su recompensa en el cielo. 4. Encomendará a estas almas devotas en manos de María, a fin de que les obtenga todas las gracias que quiera derramar en ellas.

Meditar los siete Dolores de Nuestra Madre Santísima es una manera de compartir los sufrimientos más hondos de la vida de María en la tierra.
 
La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores se celebra el 15 de septiembre, al día siguiente de la Exaltación de la Santa Cruz. Al pie de la Cruz, donde una espada de dolor atravesó el corazón de María, Jesús nos entregó a Su Madre como Madre nuestra poco antes de morir. En respuesta a esta demostración suprema de Su amor por nosotros, digamos cada día de nuestras vidas:

«Sí, Ella es mi Madre. Jesús, yo la recibo y Te pido que me prestes Tu Corazón para amar a María como Tú la amas».
 
Se reza un Padrenuestro y siete Ave Marías por cada dolor de la Virgen. Al mismo tiempo le pedimos que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento. Al unir nuestros dolores a los de María, tal como Ella unió Sus dolores a los de su Hijo, participamos en la redención de nuestros pecados y los del mundo entero.
 
Acto de Contrición
Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor, por los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén. 
(Se aconseja leer del Evangelio las citas que acompañan a cada dolor)

Primer Dolor - La profecía de Simeón

(cf. Lucas 2,22-35)
Qué grande fue el impacto en el Corazón de María, cuando oyó las tristes palabras con las que Simeón le profetizó la amarga Pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí un auténtico arrepentimiento por mis pecados.
-Padr
enuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 
Segundo Dolor - La huida a Egipto

(Mateo 2,13-15)
Considera el agudo dolor que María sintió cuando ella y José tuvieron que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido Hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos experimentó Ella en la tierra del exilio. Madre Dolorosa, alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de mi vida.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 
Tercer Dolor - El Niño perdido en el Templo

(Lucas 2,41 -50)
Qué angustioso fue el dolor de María cuando se percató de que había perdido a su querido Hijo. Llena de preocupación y fatiga, regresó con José a Jerusalén. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Madre querida, cuando el pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la Reconciliación.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 
Cuarto Dolor - María se encuentra con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis)

Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el tremendo dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron - el dolor de la Madre bendita que intentaba dar apoyo a su Hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión, ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Quinto Dolor - Jesús muere en la Cruz

(Juan 19,17-39)
Contempla los dos sacrificios en el Calvario - uno, el cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su querido Hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: "Madre, he ahí a tu hijo." Y a nosotros nos dijo en Juan: "Hijo, he ahí a tu Madre." María, yo te acepto como mi Madre y quiero recordar siempre que Tú nunca le fallas a tus hijos.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 
Sexto Dolor - María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz

(Marcos 15, 42-46)
Considera el amargo dolor que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su regazo. Oh, Madre Dolorosa, nuestros corazones se estremecen al ver tanta aflicción. Haz que permanezcamos fieles a Jesús hasta el último instante de nuestras vidas.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

 
Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro

(Juan 19, 38-42)
¡Oh Madre, tan afligida! Ya que en la persona del apóstol San Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz y ello a costa de dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos las gracias que te pedimos en esta oración. Alcánzanos, sobre todo, oh Madre tierna y compasiva, la gracia de vivir y perseverar siempre en el servicio de tu Hijo amadísimo, a fin de que merezcamos alabarlo eternamente en el cielo.
-Padrenuestro, siete Ave Marías, Gloria al Padre

Oración final

Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme siempre. Amén.
 

Laus Deo Virginiqur Matri 

domingo, 29 de enero de 2012

Nuestra Señora en el metro de Medellín. Ayurá (TC-1)

Templo Parroquial de la Niña María



Este templo está localizado en el extremo norte del municipio de Envigado, Bosques de Zúñiga, y su feligresía es compartida conel extermo sur del municipio de Medellín, Los Amendros.



En ella se venera la Infancia de María, Madre de Nuestro Señor Jesucristo

La Virgen Niña

La Virgen NiñaEl 21 de Noviembre recordamos la Presentación de la Virgen en el Templo, día además en que se recuerda la dedicación, el año 543, de la iglesia de Santa Maria la Nueva, construida cerca del templo de Jerusalén. Celebramos la "dedicación" que Maria hizo de sí misma a Dios, ya desde su infancia, movida por el Espíritu Santo, cuya gracia la llenaba plenamente.

Nada nos dicen los libros canónicos de este suceso, pero es algo que se desprende de la misma naturaleza de las cosas. Cuando los padres eran estériles y pedían a Dios un hijo, ya por adelantado se lo ofrecían al Señor. Es lo que hicieron Joaquín y Ana, según cuenta la tradición.

Así se expresa un antiguo himno: «Los padres de la Virgen Soberana, en su esterilidad, alcanzaron de Dios el gran tesoro, de esta Niña sin par. Cumplen su voto y al sagrado Templo, de tres años no mas, llevan su prenda, que agradable hostia, en el quiere morar».

Pero la razón principal de este hecho reside en la persona de la Virgen Niña, aquella Niña transparente, hermosa y bella, celestial princesa. Ha sido concebida sin pecado. Gabriel la llama llena de gracia. Por tanto, se comprende que, como algo espontáneo, al no haber estorbo alguno que lo impidiera, la graciosa Niña se lanzaría intrépida hacia el Señor, como hacia un imán irresistible. Cuando Maria contesta al ángel «¿cómo puede ser esto, pues no conozco varón?», da a entender su consagración virginal.

Tendría prisa en entregarse al Señor. El amor, en cuanto de sí depende, no permite ni dilaciones ni distancias. Tendría la Niña unos tres años. Ni ella ni sus padres querrían esperar mas. Ya había otros casos así.

Hay un lienzo de Murillo con una linda escena. Santa Ana esta enseñando a leer a la Niña. Y lo hace con la Sagrada Escritura. Maria sabría muy bien el salmo 16: «El Señor es la parte de mi heredad y de mi caliz; Él es quien sostiene mi heredda. Cayeron para mí las cuerdas en lo más selecto y es exlente a mis ojos mi heredad». (Sal 16 5-6). («Dominus pars hereditatis meæ et calicis mei: Tu es qui detines sortem meam . Funes ceciderunt mihi in præclaris, insuper hereditas mea speciosa est mihi»).

Recitaría también el salmo 84: «¡Cuán amables son tus moradas, Señor! Anhela mi alma y ardientemente desea los atrios del Señor. [...] Bienaventurados los que moran en tu casa, y continuamente te alaban. [...] Porque más que mil vale un día en tus atrios. (Sal 84; 2-3, 5, 11a). (Quam selecta tabernacula tua, Domini virtutum! Concupiscit et deficit anima mea in atria Domini [...] Beati, qui habitant in domo tua: in perpetuunlaudabunt te. [...] Quia melior est dies una in atriis tuis super milia). Escucharía el samo 44: «Oye, hija, mira: dame tu oído; olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padre. Que prendado esta el rey de tu hermosura. [...] Enteramente gloriosa llega la hija del rey, su vestido es tejido de oro». (Sal 44; 11-12a, 14). (Audi, filia, et vide et inclina aurem tuamet obliscere populum tuum et dinum patris tui et concupiscet rex speciem tuam. [...] Gloriosa nimes filia regis intrinsecus, texturisaureis circumamicta).  Asi estarla la Niña Maria.

Muchos pintores, como Murillo, Jordan, Ticiano y Rafael, han plasmado, con fuerza y galanura, la fiesta de la Presentacion. Sus padres abajo, como animandola, la Niña subiendo las gradas, como volando, movida por las alas de un amor irreprimible, y arriba el sumo sacerdote, de barba venerable y adornada la cabeza con la mitra de dos cuernos, esperándola complacido.

Al servicio del Templo pasaban algunos años de vida muchas virgenes. ¿Puede extrañar ver entre estas virgenes a la que es la Reina de todas ellas ? Sí, hubo otras. Pero jamas ojos tan puros habían mirado aquellos porticos. «Como lirio entre espinas», asi era esta Niña entre todas.

Todo alli le hablaba del Mesias, el esperado de las gentes. Y su tierno corazon se inflamaba en deseos de su venida, le llamaba con ansias inenarrables, sin saber todavia la excelsa misión a que la destinaba Dios. Alli se preparaba, en la oracion y en el servicio, a recibir el gran mensaje.

Este día es un día apropiado para que las almas consagradas renueven su consagración al Señor, con prisa y gozo como Maria. Y repitiendo con ella: ¡Cayeron para mí las cuerdas en lo más selecto y es exlente a mis ojos mi heredad!

Otros aspectos del templo de La Niña María en Envigado


Altar Mayor con la imagen de la Niña María
y el Crucifijo

El crucifijo del altar mayor

La imagen de la Virgen Dolorosa
y una devota en oración

Acercamiento de la Virgen Doloroza

Prebiterio visto desde la Capilla del
Santísimo Sacramento

Capilla del Santísimo Sacramento

El Sagrario

Imagen de la Inmaculada Concepción en la
Capilla del Santísimo Sacramento

Otra vista de la Capilla del Santísimo Sacramento,
Esta vez se incluye el área de los fieles

Imagen Jesús Nazareno en la prisión

Otra vista exterior del templo

Tercera vista exterior del templo

Mosaico con la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza
(Macarena) en el exterior  del templo

Popule meus, en español.
Escrito en bajo relieve

Altorelieve de la Virgen maría

Alto relieve de Jesús

Patio donde los fieles conversan
antes y después de la ceremonia

Placa que identifica la parroquia
e informa de los horarios de las misas.


 Laus Deo Virginique Matri

martes, 2 de agosto de 2011

Nuestra Señora en el metro de Medellín

Nuestra Señora de la Asunción
en la estación Envigado de la línea A

Nuestra Señora de Fátima
en la estación Industriales de la Línea A. 
 

Nuestra Señora de los Dolores (La Dolorosa) 
en la estación Floresta de la líne B