domingo, 9 de diciembre de 2012

La Inmaculada Concepción

Esta es un lujo de historia y la escribo como un homenaje a la Inmaculada Concepción que es la advocación de mis preferencias.
Camello.
Biografía de Nuestra Señora,
la Virgen María
Darío Sevillano Álvarez
 
 
Es importante, antes de entrar en materia, decir que en el tercer capítulo del Génesis hay un versículo al que la Iglesia Católica, llama el Protoevangelio, el ‘primer evangelio’, y en él, según los exégetas, se anuncia a una mujer de la cual nacerá el Mesías.

«… Inimicitias ponam inter te et mulierem
et semen tuum et semen illius;
ipsum conteret caput tuum,
et tu conteres calcaneum eius»
(Gen 3, 15).

«…‘Pongo enemistad entre ti y la mujer
y entre tu linaje y el suyo;
Éste te aplastará la cabeza,
y tú le morderás a él el calcañal’».

 
Esta promesa fue esperada por la humanidad, por espacio de veinte siglos y muchos de los profetas del antiguo testamento, anunciaron con pelos y señales su nacimiento en Belén.

La fecha del nacimiento de Nuestra señora, es casi un acertijo, pero los historiadores atando cabos, hemos llegado a algunas realidades, como creer que nació entre los años 30 y el 20, antes de Cristo. Recordemos que Jesucristo pudo haber nacido en el año 7 antes de Cristo. Aunque no está determinado el lugar exacto donde nació la Virgen, se cree que fue en: Séforis, un pequeño poblado, cerca de Nazaret.

Séforis, a pocas horas a pie de Nazaret, era una próspera ciudad en tiempos de Jesús a la que se conocía como «adorno de toda la Galilea». En la actualidad es un parque nacional cuyas fascinantes ruinas le permitirán conocer mejor la época del Nuevo Testamento.

Es bueno anotar: Que la Iglesia Católica celebra el nacimiento de Nuestra Señora, el día 8 de Septiembre y recordemos que la fecha clásica de la celebración de la Virgen de Sopetrán en España, es esta fecha.


 
También es válido decir que la Presentación de Nuestra Señora en el templo de Jerusalén, la celebran los católicos, el día 21 de noviembre, en donde se supone que nació, aunque algunos historiadores dicen que nació en Nazaret, y es bueno añadir que a San Joaquín y a Santa Ana, que eran sus padres y, por ende, abuelos del Niño Dios, la historia los sitúa viviendo en esta ciudad.

Esto quiere decir, que no hay un consenso histórico unánime, sobre el lugar en donde nació.

Esta presentación, se cree que fue cuando la Virgen tenía tres años de edad y la leyenda Hebrea dice que fue consagrada al servicio del templo.

Uno de los Sacerdotes de esa época era: Zacarías, que estaba casado con Santa Isabel, prima de Nuestra Señora y madre de San Juan Bautista.


Casa de Nuestra Señora en Éfeso

Otro de los grandes acertijos es adivinar el lugar y la fecha en que murió, pero en algunos libros y tradiciones, dice que se durmió suavemente y que estaba acompañada por algunos de los apóstoles, recordemos que el día de la crucifixión, Jesucristo se la entregó a San Juan el apóstol, como su madre: «Cum vidisset ergo Iesus matrem et discipulum stantem, quem diligebat, dicit matri: “Mulier, ecce filius tuus.
Deinde dicit discipulo:
“Ecce mater tua”.
Et ex illa hora accepit eam discipulus in sua»
(Jn 19, 26-27).

«‘Jesús, viendo a su Madre y al discípulo al que amaba, que estaba allí, dijo a la Madre:
“Mujer, he ahí a tu hijo”.
Luego dijo al discípulo:
“He ahí a tu Madre”.
Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa’».

 
 El 1.° de enero, María Madre de Dios, es una festividad muy nueva y la trae el Novus ordo o nuevo orden de celebraciones, que es un pequeño libro, que debe estar en todas las sacristías de la iglesias, porque es el que indica las celebraciones del año eclesiástico.

 
 El 25 de marzo, la Anunciación, es el acontecimiento en que el arcángel San Gabriel, ‘mensajero de los cielos’, visita a Nuestra Señora, para anunciarle que ha sido escogida como la Madre del Salvador.

 
 El 31 de mayo, la Visitación a su prima Santa Isabel, recordemos que en este suceso, su prima proclama el famoso Magníficat que traduce ‘Glorifica’ y que es una de las mejores oraciones con que honramos a Nuestra Señora.

«Magnificat anima mea Dominum,
et exsultavit spiritus meus in Deo salvatore meo,
quia respexit humilitatem ancillæ suæ.
Ecce enim ex hoc beatam me dicent omnes generationes,
quia fecit mihi magna, qui potens est,
et sanctum nomen eius,
et misericordia eius in progenies et progenies
timentibus eum.
Fecit potentiam in brachio suo,
dispersit superbos mente cordis sui;
deposuit potentes de sede
et exaltavit humiles;
esurientes implevit bonis
et divites dimisit inanes.
Suscepit Israel puerum suum,
recordatus misericordiæ,
sicut locutus est ad patres nostros,
Abraham et semini eius in sæcula».
(Lc 1, 46b-55)

«“Mi alma glorifica al Señor
y exulta de júbilo mi espíritu en Dios, mi Salvador,
porque ha mirado la humildad de su sierva;
por eso todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
porque ha hecho en mí maravillas el Poderoso,
cuyo nombre es Santo
Su misericordia se derrama de generación en generación
sobre los que le temen
Desplegó el poder de su brazo
y dispersó a los que se engríen con los pensamientos de su corazón
Derribó a los potenciados de sus tronos
y ensalzó a los humildes.
A los hambrientos los llenó de bienes,
 Y a los ricos los despisió vacíos.
Acogió a Israel, su siervo,
acordándose de su, misericordia.
Según lo que había prometido a nuestros padres,
Abraham y a su descendencia para siempre”».
 
 
 
 
 El 15 de agosto, la Asunción, que es el acontecimiento más importante que protagonizó la Virgen, en el que fue llevada al cielo por unos ángeles; no olvidemos que este día para los sopetraneros es una celebración especial, porque ella es nuestra patrona espiritual.

 
El 22 de agosto, María Reina, recordemos que en el viejo ordo, celebrábamos esta fiesta el 31 de mayo.

 
El 8 de septiembre, la Natividad de Nuestra Señora. La palabra «natividad» significa ‘nacimiento’ y viene del latín: Nativitas.




 
 El 12 de septiembre, el Dulce Nombre de María.

 
 El 21 de noviembre, la Presentación de Nuestra Señora, en el templo de Jerusalén, ante los Sacerdotes que manejaban las celebraciones de la época.

 
 El 8 de diciembre, la Inmaculada concepción, de Nuestra Señora; recordemos que este es un dogma distinto a la concepción inmaculada de Jesucristo; debatido en el concilio de Basilea convocado por el papa Martín V en el año de 1431, mas no pudo ser promulgado por cuanto aún no ha sido reconocido el concilio de Basilea como Concilio General del Catolicismo y, por el contrario, es tenido como cismático.
 
 Foto tomada en la subestación de energía de Santa Fe de Antioquia, el 7 de septiembre de 1989, aparecen Gabriel Escobar Gaviria y su hijo Juan Gonzalo Escobar Correa.
 
 Dado de que el convencimiento del nacimiento inmaculado de María es una convicción que nos viene desde los apóstoles, el papa Pío IX lo promulgó como dogma mediante la bula Inefabilis Deus el 8 de diciembre de 1854, otorgándole a la fiesta del 8 de diciembre el derecho a tener vísperas, es decir, que comienza la fiesta desde la tarde anterior. Fue el mismo papa Pío IX quien la noche anterior a la promulgación del dogma ordenó que todas las casas de Roma se adornaran con velas y faroles, costumbre que nos llega hasta hoy y no sólo en Roma sino en todas las casas católicas del mundo, que hoy en día se conoce como La Noche de las Velitas.

Dice la Bula:

 
 «... declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles...» (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854).
 
 Hay unos monogramas (letras especiales casi siempre mayúsculas, con que identificamos una persona o un acontecimiento) que identifican a Nuestra Señora, como una M y una A, superpuestas y hay otro que agrega la letra R; el primero, quiere decir María y el segundo: María Reina.

Siempre hemos comparado a Nuestra Señora con la Azucena, debe ser por su impecable presentación y belleza.
 


 
La aureola que ponemos en la cabeza de la Virgen, tiene doce estrellas, para diferenciarla de: El triángulo del Padre Eterno, las tres potencias de Jesucristo y las aureolas de los santos, que son muy sencillas.

Algunas de sus advocaciones, tienen una media luna y a veces sus pies están sujetando una cabeza de serpiente, por el suceso del paraíso o Edén terrenal.

Otras advocaciones, tienen una camándula o rosario en sus manos y hay otras, en que la acompañan rosas.



 
Hay dos vírgenes muy parecidas, la Asunción y la de Sopetrán, porque las dos están acompañadas de muchos ángeles, pero recordemos que la Asunción, es cuando fue llevada al cielo y la de Sopetrán es un descenso de Nuestra Señora, para salvar a unos cristianos que iban a ser ejecutados, delante el Califa de Toledo.

 
Los vestidos de Nuestra Señora, casi siempre son azules o blancos y muchas advocaciones la presentan cargando al niño Jesús.

Su nombre posiblemente es una voz del arameo: מרים, ‘Mariam’ y que significa ‘Virgen María’, ‘Madre de Dios’ o simplemente ‘Virgen. Este nombre en el Islam, se escribe: Maryam. Pero al pasar al hebreo, se convirtió en Miryan.

 
Recordemos que los orientales le daban mucha importancia al significado de los nombres, antes de ponérselos a las personas, porque el nombre debía describir a la personalidad tal como ella era. Ejemplos: Adán significa ‘hombre’; Eva, ‘mujer’; Rebeca, ‘mujer del secreto del agua’; Gabriel, ‘mensajero’; Rafael, ‘curandero’; Miguel, ‘guerrero’.

Los cuatro evangelistas de la Iglesia Católica tienen crónicas con Nuestra señora, lo que indica que fue una persona privilegiada en la vida de Jesucristo.

También los hechos de los apóstoles, tienen crónicas con ella, como uno de los miembros más destacados de la Iglesia primitiva.

 
Los nombres de sus padres, San Joaquín y Santa Ana, se encuentran en el protoevangelio de Santiago, que es uno de los evangelios apócrifos, es decir, que no hacen parte de la Biblia, más antiguos.

Hay un libro escrito por un Egiptólogo: Mr. Myles Connoly, que está basado en unas memorias de: Rafael ben Hered, un coetáneo de Jesucristo, titulado Leyendas marianas del secreto del rey, en donde se narra con mucha propiedad, la vida y los acontecimientos que protagonizaron estos dos importantes personajes. En esos relatos cuentan, cómo Santa Ana, que vivía en Nazaret, madrugaba todos los días, por agua al pozo comunitario, acompañada de unas palomas que criaba en su casa y que fue así como San Joaquín, que era uno de los hombres más ricos de esa región, la conoció.

 
Algunos historiadores y tal vez algunos pasajes del evangelio, hablan de una hermana que tenía la Virgen, llamada: Cleofás, pero otros sostienen, que como el hebreo es un idioma muy pobre en vocablos, (con el tiempo una misma palabra, significa: Segundo, minuto, hora, día, semana, mes, año, siglo, y período), un mismo vocablo significa los vínculos familiares y por esa razón, pueden haber sido familiares, pero no hermanos.

Algunos pasajes bíblicos, hablan de unos hermanos de Jesús y por esa razón hijos de Nuestra Señora, pero las iglesias Católica, Ortodoxa, Copta y la Comunión Anglicana, basados en el lenguaje hebreo de esa época y en las tradiciones eclesiales, interpretan el término, como ‘parientes de Jesús’ y declaran que Nuestra Señora, permaneció siempre virgen; pero las confesiones protestantes, con pequeñas excepciones, dicen que María, después de su concepción virginal, tuvo otros hijos.

Respecto a su matrimonio con San José, un santo al que algunos miembros de la iglesia poco veneran, no sabría decir cuál es el motivo de sus enojos, por las crónicas se ve a las claras que había sido prometida a José de Nazaret, un famoso arquitecto, constructor de edificios y de todo lo relacionado con ese oficio.

 
 Recordemos que el matrimonio hebreo de esa época, tenía dos fases: El desposorio y el matrimonio, el primero era un compromiso entre los contrayentes, pero la novia, seguía en la casa de sus padres, hasta por un año y el segundo era cuando el contrayente varón se llevaba la esposa a vivir con él.

También vale la pena aclarar que en los hebreos, la edad competente para el matrimonio, la adquiría el hombre, entre los dieciocho años y los veinticuatro; y las damas, se consideraban doncellas hábiles para el matrimonio, desde los doce años y si la novia, no había estado casada anteriormente, debía esperar un año, para unirse a su esposo.

Para terminar, recordemos algunos acontecimientos importantes de la vida de Nuestra Señora:´

 
 La Anunciación, que fue, según dicen las tradiciones hebreas, en una pequeña casa, en donde vivía las Virgen y que en la actualidad, se ha convertido en un lugar de peregrinaje, cuando visitamos la Tierra Santa, fue un espectáculo importante, porque descendió el arcángel Gabriel, nombre que significa ‘mensajero de Dios, para anunciarle que había sido escogida, para ser la Madre del Salvador.

 
La visitación que Nuestra Señora hizo a su prima Santa Isabel, en donde se produjo el canto del Magníficat ánima mea Dominum, que como ya dije, traduce: Glorifica mi alma al Señor,el cual incluye una profecía: “Todas las generaciones, me llamarán bienaventurada”.

 
 Cuando Nuestra Señora, presentó el Niño Dios en el Templo, fue recibida por un anciano importante, de nombre Simeón, el cual proclamó: «“Nunc dimittis servum tuum, Domine,
secundum verbum tuum in pace,
quia viderunt oculi mei
salutare tuum,
quod parasti
ante faciem omnium populorum,
lumen ad revelationem gentium
et gloriam plebis tu
æ Israel”» (Lc 2, 29-32).
«“Ahora, Señor, puedes dejar ir a tu siervo
en paz, según tu palabra;
porque han visto tus ojos tu salud,

La que has preparado ante la faz de todos los pueblos;
Luz para iluminación de las gentes y gloria de tu pueblo, Israel”».

Pero una frase del anciano, produjo un dolor profundo en Nuestra Señora:
«“Ecce positus est hic in ruinam et resurrectionem multorum in Israel et in signum, cui contradicetur
et tuam ipsius animam pertransiet gladius
ut revelentur ex multis cordibus cogitationes”». (Lc 2, 34b-35)

«Puesto está para levantamiento y caída de muchos en Israel
y para blanco de contradicción,
y una espada atravesará tu alma
para que se descubran los pensamientos de muchos corazones”».

 
Una de las grandes tragedias de la Virgen y San José fue cuando a causa de la vista que los reyes magos hicieran al Niño Dios, el rey Herodes, el Grande, se llenara de odio contra el niño, y decidiera matarlo. Por esta razón, un ángel de Señor le avisa a José en sueños que tome al Niño y a la Virgen y que se vaya para Egipto, mientras pasa el peligro. No crean que este viaje fue todo un éxito, aún en la actualidad, cuando gozamos de muchas comodidades para viajar, esa vía es difícil, por las condiciones desérticas del lugar. Pues partieron, llegaron a su destino y allí vivieron algunos años, mientras el rey Herodes, murió; pero a su regreso encontraron a Arquelao, hijo del rey, rigiendo los destinos de Judea y debieron instalarse en Galilea, en la ciudad de Nazaret.


 
En la adolescencia del Niño Dios, a Nuestra Señora y a San José les ocurrió algo insólito: En una visita a Jerusalén, para la celebración de la Pascua, el niño se perdió y después de una angustiosa búsqueda, lo encuentran en el Templo de la ciudad, discutiendo con los doctores de la ley, según dijo: Las cosas de su Padre.



En la vida pública de Jesucristo, la Virgen se jugó un papel protagónico y los evangelios, así lo expresan, en pasajes como Las bodas de Caná y el día de a crucifixión.

 
En la historia del cristianismo, Nuestra Señora también ha desempeñado un gran papel y es la parte femenina de ellas a través de los siglos.
 


Sopetran, 5 de Diciembre de 2012
 
*

jueves, 29 de noviembre de 2012

Nuestra Señora en el metro de Medellín. Aguacatala. TC.02.03

Templo Parroquial
San Gabriel de la Dolorosa
Calle 9 B Sur n.° 52 B 30
Teléfono: 2550298
Medellín, Colombia

27 de febrero

San Gabriel de la Dolorosa
1838-1862
Asís, la ciudad embalsamada por el recuerdo de San Francisco y por el de Santa Clara, fue su cuna. Cuando nació pertenecía aún a los Estados pontificios, en cuya administración de justicia trabajaba, corno juez asesor, su padre. Su nombre fue Francisco.
Vino al mundo el 1.° de marzo de 1838. Pocos años después, cuando el pequeño Francisco tenía sólo cuatro años, murió su madre. Él quedó huérfano, junto con sus doce hermanos, al cuidado de su padre, ejemplar y cristianísimo. Y a su padre debió una firme educación familiar, gracias a la cual pudo llegar a superar el obstáculo de un carácter propenso a la cólera, y que no dejaba de dar frecuentes muestras de terca obstinación.
Francisco Possenti, que así se llamaba antes de entrar en religión, hizo sus estudios primero con los hermanos de las Escuelas Cristianas, y después con los jesuitas de Spoleto, a donde se había trasladado su padre. Ya de escolar se iniciaron en él las luchas en torno a la vocación religiosa, que tanto habían de alargarse.
A los dieciséis años, la pubertad logra enfriar algo sus fervores infantiles. Una enfermedad le sirve de advertencia, y él, vuelto hacia el Señor, le promete entrar en religión si se cura. Pero, recobrada la salud, no tarda en olvidar aquella promesa. Nuevo aviso, nueva enfermedad, más peligrosa aún que la anterior. Perdida casi toda la esperanza, se encomienda al entonces Beato San Andrés Bobola y renueva su promesa de entrar religioso. En efecto, al aplicarle la imagen de San Andrés, queda dormido y horas después se despierta completamente curado. Pero... el mundo tiraba de él con fuerza. Se encontraba en plena juventud, tenía éxito entre las muchachas de Spoleto y, por otra parte, la vida religiosa se hacía muy dura para su carácter independiente.
Nuevo aviso del cielo: el cólera se lleva a una de sus hermanas, que él quería tiernamente. Parecía ya imposible desoír la voz de Dios. Y, en efecto, Francisco habla un día seriamente con su padre y le manifiesta que quiere entrar en religión. Cosa curiosa, su padre, tan cristiano, se niega. Le parece imposible que un muchacho tan frívolo pueda perseverar, y quiere probar antes aquella vocación que más le parece fruto de una impresión fuerte, la causada por la muerte de su hermana, que de una serena reflexión. Y hay un momento en que parece que todo le daba la razón. A pesar de haber manifestado tan seriamente su deseo de marchar del mundo, Francisco vuelve a su vida anterior, y, aun frecuentando los sacramentos, se muestra aficionado al teatro y se deja envolver por las vanidades del mundo.
El golpe definitivo iba a llegar de la manera más inesperada. El día de la octava de la Asunción de 1856 Francisco está viendo pasar, como simple espectador, una procesión en la que se lleva una imagen de la Santísima Virgen de gran veneración en Spoleto: regalo de Federico Barbarroja a la villa, se decía que había sido pintada por San Lucas. De pronto el joven levanta su mirada al cuadro de la Virgen, y se siente sobrecogido al ver fijos en él los ojos de la imagen. Le parece escuchar una voz que dice:
—Francisco, el mundo no es para ti. Tienes que entrar en religión.
Se siente anonadado. Ya no hay que deliberar más. Lo que importa es poner cuanto antes por obra la decisión tomada. Pero su padre continúa oponiéndose. Y más cuando ve que el joven ha pedido su ingreso nada menos que en la austera congregación de los pasionistas. Buen cristiano, deja su padre el asunto en manos de dos eclesiásticos respetables. Los dos, al principio, se inclinan a pensar que Francisco no resistirá la vida pasionista. Los dos, después de haber escuchado al joven, se conciertan con él para eliminar las últimas dificultades. Y así el 21 de septiembre de 1856 Francisco Possenti cambiaba de hábito y de nombre. Pasaba a ser un novicio pasionista y a llamarse Gabriel de la Dolorosa. Había dejado su casa paterna y se encontraba en el retiro de Morrovalle.
Su vida religiosa iba a ser breve, pero intensísima. La adaptación le costó terriblemente. Acostumbrado al género de comidas propio de una casa acomodada, los toscos alimentos del pobre convento pasionista le causaban una repugnancia invencible. A pesar de las protestas de su naturaleza insistía en comer, hasta que los superiores, compadecidos, le permitieron temporalmente algún alivio. Lo mismo ocurría con todos los demás aspectos de la observancia. Sin querer aceptar la más mínima singularidad, seguía siempre al pie de la letra un horario y unos ejercicios que costaban mucho a su delicada complexión.
Convento de Camerino

En febrero de 1858 comienza sus estudios, que le llevan primero al convento de Preveterino, después al de Camerino y finalmente al de Isola. En todos estos conventos dejó el recuerdo de su ejemplar aplicación. Dicen que tenía siempre ante los ojos aquellas palabras que había escrito un glorioso santo de su misma congregación, San Vicente María Strambi: «Cuando tenéis que entregaros al estudio, imaginaos que estáis rodeados por una multitud innumerable de pobres pecadores privados de todo socorro y que os piden con vivas instancias el beneficio de la instrucción, el camino que conduce a la salvación». Esta era la única preocupación de Gabriel: prepararse para el sacerdocio, al que, sin embargo, por sabios designios de Dios no habría de llegar.
De una parte estarían los trastornos políticos del reino de Nápoles. Y de otra parte lo impediría también su propia salud. Cuando ya empezaba a aproximarse la fecha de su ordenación sacerdotal, cuando ya, el 25 de mayo de 1861, había recibido las órdenes menores, la salud de Gabriel empezó a empeorar rápidamente. La tuberculosis se apoderó de él. Fue necesario recluirse en la enfermería y dedicarse de lleno a aceptar, con toda alegría y sumisión a la voluntad de Dios, aquel inmenso sufrimiento. De vómito de sangre en vómito de sangre, de ahogo en ahogo, viviría así un año enteramente entregado a Dios, ofreciéndose a Él como holocausto y víctima.
Había sido ejemplar mientras estuvo sano. Sus compañeros quedaban maravillados al contemplar la ejemplaridad de la observancia. A la meditación de la pasión, típica de la congregación en la que había ingresado, añadió siempre un amor entusiasta, ingenioso, encendido a la Santísima Virgen. Se podría sacar un tratado completo de devoción a ella, espigando detalles de la vida de San Gabriel. Desde lo intelectual, con el estudio continuo de lo que se refiere a la Santísima Virgen y la lectura repetida de Las glorías de María, de San Alfonso, hasta lo mas menudo y cariñoso: todo un cúmulo de expresiones filiales que a cada paso surgen de sus labios y de su pluma. El amor a la Santísima Virgen fue ciertamente la palanca que le permitió subir rápidamente por el camino de la perfección.
Ejemplar también en la práctica de las virtudes religiosas. Amante de la pobreza hasta en los más mínimos detalles. Obedientísimo siempre, con anécdotas que casi nos hacen pensar en el mismo escrúpulo. Y hasta su amor a la castidad, con el voto que hizo de no mirar nunca a la cara a mujer alguna.
Y fue también muy ejemplar mientras estuvo enfermo. La presencia de Dios, que con tanta frecuencia solía él recordar, según es uso entre los pasionistas, en sus recreos, se hizo ya para él completamente actual durante todo el día. Solo en la enfermería, podía darse de lleno a tan santo ejercicio. Sus mismos padecimientos le daban ocasión de ejercitar su caridad para con sus hermanos a quienes, ni en lo más agudo de sus sufrimientos, quería nunca molestar. Así se constituyó en la admiración y el ejemplo de todos los estudiantes del convento.
Hacia el fin de diciembre de 1861 un nuevo vómito de sangre puso en peligro su vida. Aún pudo asistir a una misa el día de Navidad. Su estado quedó estacionado hasta el domingo 16 de febrero. Nueva crisis, nuevos y más horribles dolores, nuevo vómito de sangre. Al fin se vio claro que aquello no tenía remedio humano. Cuando se lo dijeron, tuvo primero un ligero movimiento de sorpresa, e inmediatamente después una gran alegría. Recibió el viático, y pidió perdón públicamente a todos sus hermanos. Pero aún no era la hora. Sólo el 26 de febrero se le dio la extremaunción. En la noche siguiente, tras de rechazar reiterados asaltos del enemigo, Gabriel pidió por última vez la absolución. Y habiéndola recibido, cruzadas las manos sobre el pecho, iluminado su rostro juvenil por una luz celestial, rindió su último suspiro suave y dulcemente. Había, comenzado el 27 de febrero de 1862.
Se le hubiera creído dormido cuando, echado en tierra sobre una tabla, según el uso de los pasionistas, le pudieron contemplar los religiosos antes de proceder a la inhumación en la capilla del convento. Pero, pese a la sencillez de su vida, transcurrida sin contacto con el mundo, entre las paredes de las casas de estudio pasionistas, pronto corrió por todas partes la voz de su admirable santidad. En 1892 se hizo la exhumación de sus restos. Iban llegando de todas partes noticias de milagros obtenidos por su intervención. En 1908 San Pío X procedía a su beatificación, teniendo el consuelo de asistir, anciana ya, una señora que en su juventud le había tratado bastante, hasta el punto de haber entrado en los planes de la familia Possenti el proyecto de una boda entre ambos. Años después, el 13 de mayo de 1920, Benedicto XV lo canonizó.
Muerto a los veinticuatro años de edad, minorista aún, después de seis años de profesión religiosa, todo el mundo mira a San Gabriel de la Dolorosa como modelo y protector de la juventud de los seminarios, noviciados y casas religiosas de estudio. Y como modelo también de admirable y sentida devoción a la Santísima Virgen María.
Lamberto de Echeverría

Final de la Misa, en el presbiterio se encuentra la imagen del patrono San Gabriel de la Dolorosa, porque aunque no coinciden con la fecha se celebran las Fiestas Patronales.
San Gabriel de la Dolorosa
(Francesco Possenti).
1838-1862.
 El Sagrario.
La Virgen Auxiliadora pierde su Mensaje:
«Yo soy el camino que conduce a Cristo».
San José con el Niño.
.El Divino Niño del Veinte de Julio.
Aquí se inicia la vida cristiana.
Programas de las Fiestas y de la Novena.
 
Aspectos externos del templo y desarrollo del Bazar.
 
La juventud escasea lo que no ocurría antaño.
Desde un sitio estratégico observo dónde va
a caer el globo
para la melona.
Al fin me decidí por la carpa azul de la izquierda:
unos frisoles verdes superdeliciosos
calmaron mi ansia meridiana
Una madre da instrucciones a su hijo
mientras le sonríe a la cámara.
Lo de siempre: El hijo va y hace el mandado, es decir,
camina lo que a la madre le dio pereza.
Última mirada al desarrollo de las fiestas.
Ya lejos del templo camino de mi casa, esta hermosa araucaria le silbó a la cámara. Silbaba como silba Silva y eso que nadie silba como silba Silva, porque si alguien silba como silba Silva es porque Silva le enseñó a silbar (trabalenguas y trabaortografía).







Oración
 



 

¡Oh bienaventurado Gabriel de la Dolorosa, que, por vuestra afectuosísima devoción a la ínclita Virgen afligida al pie de la cruz, llegasteis a ser espejo de inocencia, modelo de santidad y taumaturgo del presente siglo por los estupendos milagros obrados en derredor de vuestro sepulcro! Dignaos mirarme benévolo desde el cielo y recabadme de la munificencia divina las fuerzas que he menester para precaver los peligros del alma, despreciar los halagos del mundo, neutralizar las asechanzas del demonio, triunfar de mis pasiones, llorar contrito mis culpas, secundar con generosidad de corazón las divinas inspiraciones y labrar mi santificación mediante un afecto sincero a la Pasión de Jesús y a los Dolores de mi Madre Maria, a fin de que, siguiendo vuestros ejemplos aquí en la tierra, pueda igualmente haceros compañia en el cielo por toda la eternidad. Así sea.
Oración
Oh Dios, que enseñaste a san Gabriel de la Dolorosa a meditar asiduamente los dolores de tu dulcísima Madre, y le concediste alcanzar por ella las cumbres de la santidad. Concédenos a nosotros, por tu intercesión y ejemplo, vivir tan unidos a tu Madre Dolorosa que gocemos siempre de su maternal protección. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Después de leer detenidamente la vida de este santo, porque nada pongo en mis blogs sin leerlo, me admiro de su valentía pra cambiar el rumbo de su vida y alcanzar la santidad en sólo seis años, contra todos los pronósticos de sus conocidos. Hoy me siento orgulloso de haber llevado su nombre durante 66 años, y si bien sólo arrancaba sonrisas de quienes conocían mi nombre completo, aunque ninca lo he ocultado. Desde hoy lo llevaré con respeto e impediré más sonrisas destacando la santidad de mi tocayo.

 Si usted, querido lector, tiene alguna anécdota para contar acerca de San Gabriel de la Dolorosa, o de esta parroquia o de cualquier otra o de akgún beneficio recibido mediante la interseción de los santos o de la Virgen María puede enviármela al correo tiromalo@gmail.com o llamarme al celular 3117719907. Su relato lo enlazaié con la entrada correspondiente.

Gabriel de Jesús de la Dolorosa Escobar Gaviria

Laus Deo Virginique Matri.


domingo, 21 de octubre de 2012

Mariología, todo acerca de María

Queridísimos lectores

Me complace sobremanera la gracia que he recibido por interceción de María al ver que las consultas a este blog van aumentando, veo la respuesta que recibe la sección Nuestra Señora en el metro de Medellín que no merece la lentitud que lleva. Procuraré acelerar porque al paso que voy no creo que pueda ver el final. De todas maneras algunas entradas llegan a tiempo otras no, pero siempre se trabaja con la intención de que este blog sea para la gloria de Dios y de su Santísima Madre.
 
 

Hoy llegó a mi correo un enlace interesante que pondré en la sección de Enlaces Asociados con el túlo de esta entrada puedes hacer clic aquí:

 
 
Con ese nombre parece como si este blog ya no fuera a ser necesario, pero de eso se trata. de que todo navegante de este blog tenga varias salidas que lo lleven siempre a María.
 
Laus Deo Virginique Matri