jueves, 17 de mayo de 2012

Treinta y un días de oración a la Reina del Cielo (18)

Autor: Óscar Schmidt. Fuente www.reinadelcielo.org
Devoción a la Virgen a lo largo del mes de mayo.
 
 
 
Flor del 18 de mayo: María, para Dios toda la gloria
 
 
Virgo Prudentissima,
omnis glora Deo est

Meditación:
 
Cuando Jesús comenzó su predicación la gente lo aclamó Profeta, Varón de Dios y aún quisieron hacerlo rey. María se conservaba oculta, en su soledad Ella no atraía sobre sí la fama ni la gloria como Madre de tal Hijo. Así debemos ser nosotros, sólo dispuestos a procurarle Gloria a Dios, porque todo lo bueno, aunque provenga a través nuestro, viene de Dios. Por ello no son nuestras victorias, sino sólo victorias del Señor. Demos Gloria a Dios con nuestros trabajos y obras, permanezcamos ignorados frente a los hombres. Estemos presentes como María en el Calvario, donde no hay palmas ni laureles, sino injurias y vilipendios para compartirlos con Jesús.

Oración: ¡Oh María Madre de la modestia!. Haz que nuestra alma no permanezca ciega por nuestras vanidades y miserias, que rinda sólo alabanza al Buen Dios que todo lo alcanza y que seamos a Su semejanza. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Meditar sobre nuestra tendencia a hacer obras buenas buscando el reconocimiento y halago de los demás, en lugar de sólo pretender ser contemplados por los Ojos de Dios.
 
Tonado de Catholic.net
 
Laus Del Virginiqua matri

Treinta y un días de oración a la Reina del Cielo (17)

Autor: Óscar Schmidt. Fuente www.reinadelcielo.org
Devoción a la Virgen a lo largo del mes de mayo.

I PARTE

II PARTE
 
Flor del 17 de mayo: Modelo de entrega a Dios
 
 
Ecce ancilla Domini.
Fiant mihi, secundum verbum tuum

 
Meditación:
 
«Ecce ancilla Domini» (Lc 1, 38)´'He aquí la Esclava del Señor'.  Et post hæc exiit et vidit publicanum nomine Levi sedentem ad teloneum et ait illi: “Sequere me”. Et relictis omnibus, surgens secutus est eum. (Lc  5, 27-28)) “Después de esto salió y vio a un publicano por nombre Leví sentado al telonio, y le dijo: "Sígueme". Él, dejándolo todo se levantó y lo siguió». Todos somos sus discípulos, ¿pero realmente lo somos?. ¿Dejamos todo y lo seguimos? ¿O hipócritamente queremos llamarnos cristianos de acuerdo con nuestras comodidades y conveniencias, siguiendo con las pompas y obras de este mundo, y no con un corazón verdadero y único? No se puede servir a dos señores, somos legítimos apóstoles y no falsos profetas que repetimos con la boca la Santa Palabra y hacemos con las obras lo que a nosotros nos apetece y no el Querer de Dios.

Oración: ¡Oh María la elegida, la prometida de Dios!. Pon en nuestro corazón el ser servidores de Dios como lo fuiste Vos, con humildad y dejando todo acá para caminar hacia la Verdad. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Ayuno de algo que sea muy personal y apetecible, ofreciendo a Dios esta pequeña mortificación.

Tomado de Catholic.net

Laus Deo Virginique Matri

martes, 15 de mayo de 2012

treinta y un días de oración a la Reina del Cielo (16)

Autor: Óscar Schmidt. Fuente www.reinadelcielo.org
Devoción a la Virgen a lo largo del mes de mayo.
I PARTE

II PARTE

Flor del 16 de mayo: María peregrina

Sancta Marria Peregrina,
ora pro nobis
Tomada de
http://rosarioporlavida.ning.com/profiles/blogs/maria-peregrina


Meditación:

María inició su camino desde Nazaret a Jerusalén, visitó Ein Karem, viajó a Belén y huyó a Egipto siguiendo con sus pasos un camino escarpado, un camino difícil pero siempre cumpliendo la misión que el Padre le había encomendado. Hoy María sigue caminando: Lourdes, Fátima, San Nicolás, Medjugorje, Corea y tantos otros sitios Santos. Va de casa en casa llamando a las almas. Caminemos con Ella y tengámosla como maestra; Ella no se fatiga, camina de prisa y mendiga una caricia de amor a cada corazón que se aferra al mundo, habiendo olvidado lo dicho por Su Hijo Santo…”estad en el mundo sin ser del mundo”. Vivamos librados de esta tierra que no es la verdadera, pongamos nuestros ojos en el Cielo para que un día sea nuestro.

Oración: ¡Oh María peregrina, oh María Purísima!. Haz que te imitemos llevando la luz de Dios a cada corazón, y siendo como vos, testimonio de evangelización. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Caminar es evangelizar: llevemos nuestra fe cristiana a alguien cercano al que nunca dimos testimonio del amor por Cristo y Su Madre.

tomado de Catholic.net.

Laus Deo Virginique Matri

lunes, 14 de mayo de 2012

Treinta y un días de oración a la Reina del Cielo (15)

Autor: Óscar Schmidt. Fuente www.reinadelcielo.org
Devoción a la Virgen a lo largo del mes de mayo.

I PARTE

II PARTE


Flor del 15 de mayo: Causa de nuestra alegría

Causa nostræ lætitiæ,
ora pro nobis.

Tomado de
http://causa-nostrae-laetitiae.blogspot.com

Meditación:

Los justos se alegran, se regocijan y saltan de júbilo pensando en la Providencia y Bondad de Dios (Salmos 32 y 33). Cómo no estar felices si agradamos al Señor cumpliendo Su Voluntad y viendo todo lo que Él nos da. Seamos hijos dignos pues el Señor es nuestro amigo. Todo nos da, y si caminamos junto a Él, todo compartiremos: Su Amor, Su Dolor y Su Crucifixión, pero felices sabiéndonos herederos del Reino de Dios.

Oración: Madre de la alegría, sé nuestra guía y haznos llevar una vida realmente digna. Haz que ésta vasija rebose de amor, fe y esperanza, pues el Señor nos acompaña. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Valorar todo lo que Dios nos da, porque nada es mérito nuestro, todo lo bueno viene del Señor.


Treinta y un días de oración a la Reina del Cielo (14)

Autor: Óscar Schmidt. Fuente www.reinadelcielo.org
Devoción a la Virgen a lo largo del mes de mayo.

I PARTE

II PARTE


Flor del 14 de mayo: Trono de Sabiduría

Sedes sapientiæ,
ora pro nobis
Tomada de
http://www.cruzadadelrosario.org.ar/tesoros/19salve6.htm

Meditación:

«Qui audit me, non confundetur». (Eclo 24, 30) 'El que me escucha jamás será confundido'. María llevó nueve meses en su Seno a La Sabiduría misma. De allí que sea Su Trono, siempre La sirvió y obedeció Sus designios. Por eso Ella es nuestra mejor consejera, oigamos y obedezcamos todo lo que nos ha mostrado y enseñado.

Oración: ¡Oh Madre de Dios, oh Madre del Salvador, oh Madre de la Sabiduría!. Haz que siempre obedezcamos la Voz de Dios, haciendo Su Santa Voluntad hoy. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Hagamos silencio interior y meditemos para discernir lo que realmente nos pide el Señor.
Tomado de Catholic.net

Laus Deo Virginique matri

domingo, 13 de mayo de 2012

Treinta y un días de oración a la Reina del Cielo (13)

Autor: Óscar Schmidt. Fuente www.reinadelcielo.org
Devoción a la Virgen a lo largo del mes de mayo.

I PARTE

II PARTE

Flor del 13 de mayo: El Inmaculado Corazón de María
Primera aparición de Nuestra Señora de Fátima

Immaculatum Mariæ Cor,
ora pro nobis

Tomado de
http://www.obispadodevalparaiso.cl


Meditación:

«... quia fecit mihi magna, qui potens est, et sanctum nomen eius» (Lc 1,49) '... potque ha hecho en mí maravillas el Poderoso, cuyo nombre es santo. Nos anonadamos frente a la excelsa Madre de Dios, habiéndola recibido para nosotros del mismo Señor. Ella se sigue presentando como Madre amorosa, buscando a sus hijos perdidos, alejados, confundidos, para bañarlos en el río de la santidad, a la que Dios nos llevará si la seguimos. Cambiemos así nuestro pobre corazón por el Inmaculado Corazón de María para ser a su semejanza.

Oración: ¡Oh María que nos regalaste en Cova de Iría tu Corazón Inmaculado!. Enséñanos los secretos que El esconde, para que conociéndolos podamos imitarlo, y cabizbajos pidamos perdón por lo poco que nos parecemos a Vos. Haznos pequeños para que veamos el Cielo. Amén.

Oración de los pastorcitos: (entregada por el arcángel San Miguel a los tres niños en Fátima).


Nuestra Señora de Fátima
Tomada de
http://webcatolicodejavier.org/VirgenDeFatima.html
Oh Dios mío, yo creo, espero, adoro y os amo. Y os pido perdón por todos los que no creen, no esperan, no adoran y no os aman (se reza tres veces).
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente, y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Alma, Sangre y Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Tabernáculos de la tierra, en expiación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con las que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, te pido por la conversión de todos los pecadores. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Renovemos nuestra consagración al Inmaculado Corazón de María.

Tomado de Catholic.net

Cantemos dos canciones de Fátima en estos dos enlaces



Laus Deo Virginique Matri

sábado, 12 de mayo de 2012

María, Reina

La Santísima Virgen es Reina

Juan GustavoRuiz Ruiz
28 abril 2008
Fuente: Encuentra.com

La razón por la que la Santísima Virgen María es Reina se fundamenta teológicamente en su divina Maternidad y en su función de ser Corredentora del género humano.

En el mundo entero se repite con frecuencia y resuena en muchos corazones el rezo de la Salve: «Salve Regina…», «Dios te salve Reina…». Es el reconocimiento y la proclamación de su realeza. Verdaderamente María es Reina.

Ella nació Reina porque fue predestinada ab æternum para que lo fuera. Y fue predestinada para ser Reina porque fue elegida para la singularísima y trascendental misión de ser la Madre de Cristo Rey y Mediadora universal de todas las gracias.

¿Qué es una reina?

El término reina (rey) deriva del verbo latino regere, que significa ordenar las cosas a su propio fin. Por tanto, el rey (reina) tiene el oficio de regir o gobernar a la sociedad a su cargo para que ésta alcance su fin, con un verdadero primado de poder y excelencia (cfr. Santo Tomás de Aquino, De regimini principium, I,1)

El significado de la palabra rey (reina) tiene múltiples acepciones. Así, por ejemplo:

a) Se puede ser reina de tres formas: la que es reina en sí misma, la que es esposa del rey, y la que es madre del rey. En este caso, María es reina por los dos últimos títulos: por su relación con Dios y con Cristo.

b) También cabe considerar el reinado en diversos grados: El Rey Supremo del Universo, el rey que domina sobre otros reyes (Rey de reyes), y el rey de un reino determinado. En el primer sentido lo es Dios, en el segundo Cristo y, en el tercero, cualquiera que lo reciba por derecho de herencia, conquista o elección. Según estas consideraciones, María es Reina de reinas y también —en cierto modo— es reina por derecho de conquista.

c) Por último, también puede entenderse el término reina (rey) en sentido metafórico. Así, se da éste título a aquél o aquello que excede de un modo singular a sus semejantes. Por ejemplo, se dice rey al león, a un deportista, a la rosa reina de las flores, etc. En este sentido la Virgen María es Reina por su plenitud de gracia y la excelencia de sus virtudes. En las letanías del Rosario la llamamos: Reina de los Santos, de los Ángeles, de los Mártires, de las Vírgenes, de los Confesores, etc.

La realeza de Cristo y de María

Entre Cristo y María hay un perfecto paralelismo que es la razón fundamental de su realeza. Por este motivo la Virgen María es Reina: por su íntima relación con la realeza de Cristo, pues éste lo es por derecho propio y aquella lo es por razón de cierta analogía.

Cristo es Rey tanto por derecho propio como por derecho de conquista. En el primer caso lo es como hombre y como Dios. Jesucristo en cuanto hombre, por su Unión Hipostática con el Verbo, recibió del Padre «la potestad, el honor y el reino» (Dan. 7, 13-14) y, en cuanto Verbo de Dios, es el Creador y Conservador de todos cuanto existe, por lo mismo, tiene pleno y absoluto poder en toda la creación (Jn. 1,1ss). En el segundo caso es Rey por derecho de conquista en virtud de haber rescatado al género humano de la esclavitud en la que se encontraba, al precio de su sangre, mediante su Pasión y Muerte en la Cruz (1 Pe. 1, 18-19).

De la unión con Cristo Rey deriva, en María Reina, tan esplendorosa sublimidad, que supera la excelencia de todas las cosas creadas; de esta misma unión nace su poder regio, por el que Ella puede dispensar los tesoros del reino del Divino Redentor; en fin, en la misma unión con Cristo tiene ori gen la eficacia inagotable de su materna intercesión con su Hijo y con el Padre (cfr. Pío XII, Enc. Mystici corporis, 29-06-1943).

Fundamento teológico de la realeza de la Virgen María

La razón por la que la Santísima Virgen María es Reina se fundamenta teológicamente en su divina Maternidad y en su función de ser Corredentora del género humano.

a) Por su divina Maternidad: Es el fundamento principal, pues la eleva a un grado altísimo de intimidad con el Padre celestial y la une a su divino Hijo, que es Rey universal por derecho propio.

En la Sagrada Escritura se dice del Hijo que la Virgen concebirá: «Hijo del Altísimo será llamado Y a El le dará el Señor Dios el trono de David su padre y en la casa de Jacob reinará eternamente y su reinado no tendrá fin» (Lc. 1, 32-33). Y a María se le llama «Madre del Señor» (Lc. 1, 43); de donde fácilmente se deduce que Ella es también Reina, pues engendró un Hijo que era Rey y Señor de todas las cosas. Así, con razón, pudo escribir San Juan Damasceno: «Verdaderamente fue Señora de todas las criaturas cuando fue Madre del Creador" (cit. en la Enc. Ad cœli Reginam, de Pío XII, 11-10-1954).

b) Por ser Corredentora del género humano: La Virgen María, por voluntad expresa de Dios, tuvo parte excelentísima en la obra de nuestra Redención. Por ello, puede afirmarse que el género humano sujeto a la muerte por causa de una virgen (Eva), se salva también por medio de una Virgen (María). En consecuencia, así como Cristo es Rey por título de conquista, al precio de su Sangre, también María es Reina al precio de su Compasión dolorosa junto a la Cruz.

La Beatísima María debe ser llamada Reina, no sólo por razón de su Maternidad divina, sino también porque cooperó íntimamente a nuestra salvación. Así como Cristo, nuevo Adán, es Rey nuestro no sólo por ser Hijo de Dios sino tam bién nuestro Redentor, con cierta analogía, se puede afirmar que María es Reina, no sólo por ser Madre de Dios sino tam bién, como nueva Eva, porque fue asociada al nuevo Adán" (cfr. Pío XII, Enc, Ad cœli Reginam).

NATURALEZA DEL REINO DE MARÍA

El reino de Santa María, a semejanza y en perfecta coincidencia con el reino de Jesucristo, no es un reino temporal y terreno, sino más bien un reino eterno y universal: ?"Reino de verdad y de vida, de santidad, de gracia, de amor y de paz" (cfr. Prefacio de la Misa de Cristo Rey).

a) Es un reino eterno porque existirá siempre y no tendrá fin (Lc. 1, 33) y, es universal porque se extiende al Cielo, a la tierra y a los abismos (Fil. 2, 10-11).

b) Es un reino de verdad y de vida. Para esto vino Jesús al mundo, para dar testimonio de la verdad (Jn. 18, 37) y para dar la vida sobrenatural a los hombres.

c) Es un reino de santidad y justicia porque María, la llena de gracia, nos alcanza las gracias de su Hijo para que seamos santos (Jn. 1, 12-14); y de justicia porque premia las buenas obras de todos (Rom. 2, 5-6).

d) Es un reino de amor porque de su eximia caridad nos ama con corazón maternal como hijos suyos y hermanos de su Hijo (1 Cor. 13,8).

e) Es un reino de paz, nunca de odios y rencores; de la paz con que se llenan los corazones que reciben las gracias de Dios (Is. 9, 6).

Santa María como Reina y Madre del Rey es coronada en sus imágenes —según costumbre de la Iglesia— para simbolizar por este modo el dominio y poder que tiene sobre todos los súbditos de su reino.

La oración Colecta de la Memoria de Santa María Reina dice: «Oh Dios, que nos han dado como Madre y como Reina, a la Madre de tu Unigénito; concédenos, por su intercesión, el poder llegar a participar en el Reino celestial de la gloria reserva da a tus hijos».

«La Virgen Inmaculada … asunta en cuerpo y alma a la Gloria celestial fue ensalzada por el Señor como Reina univer sal, con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muer te. (Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n.59).

Laus Deo Virginique Matri

treinta y un días de oración a la Reina del Cielo (12)

Autor: Óscar Schmidt. Fuente www.reinadelcielo.org
Devoción a la Virgen a lo largo del mes de mayo.

I PARTE

II PARTE

Flor del 12 de mayo: Madre del buen ejemplo

Mater Boni Exempli,
ora pro nobis

Tomado de
http://maria-reynadelapaz.blogspot.com/2011/05/flor-del-12-de-mayo-madre-del-buen.html

Meditación:

«Esto fidelis usque ad mortem, et dabo tibi coronam vitae.» (Ap 2, 10) 'Serás  fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida'. María la más fiel… «fiat mihi secundum erbum tuum» (Lc 1, 38), 'hágase en mí según Tu Palabra'. Grande fue la fe de María, quien cumplió a la perfección la Santa Voluntad de Dios, ya que a Él todo entregó. En el Calvario a su Hijo dio y confiada con llagas en su Corazón esperó la Resurrección. ¿Somos realmente fieles a Dios y a su Iglesia, cuando no cumplimos nuestro deber, cuando no nos comprometemos con el Señor y tenemos un tibio corazón lleno de vanidad y sin amor? ¿Somos ejemplo como María, o somos un alma sin vida que no cumple con lo que Dios dicta?. Pregúntate en este día: ¿he favorecido con mis obras y palabras al Señor, o al maligno? Sigamos a María con un corazón pequeño y recto.

Oración: ¡Oh Madre que nos guiaste, que todo entregaste!. Dígnate Madre a enseñarnos y a llevarnos siempre de tu mano, para que seamos realmente cristianos, perteneciendo a Cristo, tu Hijo Amado. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Ser un jesús y una maría para los que nos rodean, como testimonio de cristiandad.

Tomado de Catholic.net

Laus Deo Virginique Matri